El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, compareció el domingo en Fox News, donde expuso cómo el país está implementando un severo “bloqueo económico” contra Irán. Este esfuerzo coincide con una ofensiva militar en colaboración con Israel, que se inició a finales de febrero y ha sido denominada “Operación Furia Épica”. Bessent destacó que el presidente Donald Trump había solicitado en marzo que se aplicara la “máxima presión” sobre Irán, y justo tres semanas antes, había ordenado el inicio de lo que se conoce como “Furia Económica”.
Bessent fue contundente en su declaración: “Puedo asegurarles que estamos asfixiando al régimen, que ya no pueden pagar a sus soldados”. Este posicionamiento refuerza la idea de que el bloqueo no es solo una declaración de intenciones, sino una realidad palpable. Acompañando esta estrategia, la Armada estadounidense está interviniendo activamente en el tránsito naval hacia y desde Irán, bloqueando ya un total de 49 barcos, según reportes del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).
La estrategia económica diseñada por Estados Unidos tiene como objetivo intensificar la presión sobre los fondos que respaldan a la Guardia Revolucionaria de Irán. “Llevan años robando al pueblo iraní. Tienen dinero en el extranjero, el cual hemos localizado. Seguiremos rastreándolo y protegeremos estos activos para el pueblo iraní una vez resuelto el conflicto”, argumentó Bessent, dejando claro que la administración se compromete a asegurar estos recursos en beneficio de la población.
A pesar de que un alto el fuego se ha sostenido desde el 8 de abril, las condiciones económicas en Irán han sido alarmantes. En una entrevista posterior con CBS, el asesor económico de Trump, Kevin Hassett, describió la economía iraní como estando al borde de una “calamidad extrema”, apuntando a una hiperinflación creciente y advirtiendo sobre el inicio de una posible hambruna en el país.
El bloqueo económico persistirá “hasta que se restablezca la libertad de navegación previa al 27 de febrero”, un claro desafío a la prohibición impuesta por Teherán sobre el tránsito de buques no aliados en el crucial estrecho de Ormuz, vital para el transporte global de hidrocarburos. Este nuevo enfoque de la política exterior estadounidense es un componente crítico en la estrategia para enfrentar la influencia iraní en la región y marcará el tono de las futuras negociaciones.
Así, la administración estadounidense está utilizando tanto la presión económica como la militar como herramientas cruciales para enfrentar lo que consideran una amenaza en múltiples frentes, dejando en el camino preguntas sobre el futuro de la diplomacia y la estabilidad en el Medio Oriente.
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