En una reunión histórica celebrada en enero de 2026 en Washington, el vicepresidente estadounidense JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio se encontraron con los ministros de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia, Lars Løkke Rasmussen y Vivian Motzfeldt, respectivamente. Este encuentro marcó el inicio de un esfuerzo conjunto para establecer un “marco común” que garantice la defensa y protección de Groenlandia, en un contexto de tensiones crecientes ligadas a las ambiciones expansionistas del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Recientemente, se han revelado los primeros avances en esta iniciativa, con negociaciones discretas entre Estados Unidos y Dinamarca corriendo a buen ritmo. Estas conversaciones se centran en el acceso a tres nuevas áreas de defensa en Groenlandia, sumándose a la ya existente Base Espacial Pituffik, o antigua Base Aérea Thule, ubicada en el noroeste de la isla, que es un territorio autónomo danés.
El general Gregory Guillot, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, expuso esta información durante una audiencia en el Capitolio ante el Comité de Servicios Armados del Senado, lo que subraya la importancia de los movimientos estratégicos en esta región ártica, con el fin de reconfigurar y fortalecer la presencia militar estadounidense en el área. Guillot apuntó que tanto daneses como groenlandeses han mostrado una actitud muy cooperativa, asegurando que todas las solicitudes estadounidenses están siendo atendidas. Esto sugiere que el actual acuerdo de defensa de 1951 entre Dinamarca y Estados Unidos sigue siendo una base sólida para futuros desarrollos.
Las declaraciones del general indican que la situación en Groenlandia, considerada una de las mayores preocupaciones de la política exterior danesa en los últimos años, podría estar acercándose a una solución pacífica y negociada, al menos en el campo de la defensa y seguridad. Sin embargo, aún persisten cuestiones no resueltas, como el acceso a recursos minerales y las actividades de China en la isla.
Marc Jacobsen, investigador del Instituto de Estrategia y Estudios de Guerra de Copenhague, ha señalado que las afirmaciones del general Guillot representan una señal positiva de la comunicación fluida entre los altos mandos militares de ambos países, algo que Dinamarca interpreta favorablemente. Aunque Guillot no especificó las ubicaciones exactas de las nuevas bases, Jacobsen presentó tres áreas que podrían ser de interés para Estados Unidos: Narsarsuaq, un puerto de aguas profundas en el sur; Kangerlussuaq, donde pueden aterrizar aviones de gran tamaño; y un tercer puerto cerca de Pituffik.
Un punto clave mencionado por el general es que no son necesarios nuevos tratados, ya que todas las necesidades de defensa pueden ser satisfechas bajo el acuerdo de 1951. Esto es precisamente lo que el Gobierno danés ha intentado comunicar a la administración estadounidense en los últimos tiempos. Durante la Guerra Fría, Estados Unidos operó hasta 17 bases en Groenlandia, y en el contexto actual, la decisión de mantener solo una base muestra el deseo de reducir la presencia militar permanente en la región.
La audiencia en el Senado también despertó interrogantes sobre la suficiencia del acuerdo de 1951. El senador Angus King preguntó si dicho acuerdo es realmente lo suficientemente amplio como para satisfacer las necesidades actuales de cooperación militar en la región. Guillot confirmó que el acuerdo es altamente ventajoso y que se están considerando nuevas áreas para fortalecer la defensa de América del Norte.
Ante la inquietud de si Estados Unidos ha hecho solicitudes de cooperación militar a las autoridades danesas o groenlandesas que no han sido respondidas, Guillot afirmó que nunca ha ocurrido, destacando una sólida cooperación con los líderes daneses. Las conversaciones entre Dinamarca y Estados Unidos se perfilan así como un paso significativo hacia la mejora de la seguridad en una región que se torna cada vez más estratégica en el contexto global.
A medida que avanza esta cooperación, el futuro de Groenlandia podría albergar un equilibrio más estable, aunque las incertidumbres sobre otros aspectos, como el acceso a recursos y la influencia de potencias externas, aún deben ser discutidas y gestionadas. La iniciativa presentada en este encuentro es un claro indicativo de las complejas dinámicas geopolíticas que se juegan en el Ártico y el crucial papel que Groenlandia desempeña en ellas.
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