El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha reportado un significativo incremento en las operaciones navales en el estrecho de Ormuz, donde más de 64 buques comerciales han sido desviados desde la reimposición del bloqueo naval contra Irán, además de tres embarcaciones inhabilitadas y dos abordadas para verificar el cumplimiento de las restricciones. Estas cifras marcan un notable aumento respecto a los 55 navíos desviados reportados hasta el 9 de agosto, lo que subraya la intensificación del control marítimo por parte de las fuerzas estadounidenses.
Desde que Washington reactivó este operativo a mediados de julio, tras la ruptura de un acuerdo con Teherán, se ha dado paso a una segunda fase de una campaña naval que comenzó en abril. Esta acción se enmarca dentro de un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán, países que están inmersos en un conflicto que comenzó el 28 de febrero. El estrecho de Ormuz, vital para el transporte marítimo global, ha visto un marcado descenso en la actividad comercial, resultando en un aumento sostenido en el precio del petróleo Brent debido a la incertidumbre generada.
Mientras tanto, Irán y Omán han alcanzado un acuerdo sobre un “mapa de navegación” para regular el tránsito en el estrecho, aunque este pacto no contempla la reapertura total de la vía y no incluye negociaciones directas con Estados Unidos. Teherán también está en contacto con mediadores de Qatar y Pakistán, quienes facilitan el diálogo, aunque las conversaciones formales están limitadas a lo que se pacte con Mascate.
A pesar de la actividad diplomática, Estados Unidos se ha mantenido al margen de estos tratativas, siendo improbable que acepte condiciones que no garanticen el libre paso por el estrecho. La creciente tensión se refleja en las declaraciones del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, que ha afirmado que el estrecho solo se reabrirá una vez que las operaciones militares estadounidenses cesen en la región, algo que hasta ahora Washington no ha mostrado disposición a cumplir.
Recientes reportes de la Organización Marítima Internacional indicaron hasta 65 incidentes con buques en la región desde el inicio del conflicto, con un saldo trágico de 17 marineros fallecidos. El historial de desvíos de buques ilustra la escalada de esta crisis, con un aumento de 12 buques desviados a fines de julio a 64 en menos de un mes. Este ritmo refleja no solo la intensificación de los controles navales, sino también la persistencia de embarcaciones intentando navegar hacia puertos iraníes. Un ejemplo de ello es el petrolero con bandera de Mozambique, M/T Lavine, que fue detenido después de ignorar las advertencias de la Marina estadounidense.
A medida que la situación en el estrecho de Ormuz continúa desarrollándose, el impacto en el tráfico marítimo y en el mercado global de petróleo se vuelve cada vez más evidente, dejando entrever que esta crisis marítima es solo una parte de un conflicto mayor con implicaciones internacionales. La comunidad internacional sigue de cerca estos acontecimientos, conscientes de que el estrecho de Ormuz sigue siendo una de las vías más cruciales para el comercio marítimo y la estabilidad energética mundial.
(Actualización 2026-08-17 18:21:00)
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