Estados Unidos ha manifestado su firme apoyo a Panamá en medio de tensiones con China, tras la retención de varios barcos bajo bandera panameña en puertos chinos. Marco Rubio, secretario de Estado, hizo declaraciones contundentes al respecto, calificando la situación de inaceptable y señalando que las demoras en la salida de estos barcos son una represalia por parte de las autoridades chinas.
Este conflicto surge en el contexto de una reciente sentencia de la Corte Suprema panameña, la cual invalidó un contrato de gestión portuaria de una filial de una firma de Hong Kong sobre dos puertos clave en el canal de Panamá: Balboa y Cristóbal. La decisión judicial, alentada en parte por presiones del entonces presidente Donald Trump, se enmarca en el objetivo estadounidense de evitar que infraestructura crítica caiga en manos de Pekín.
Rubio subrayó que el fallo de la corte representa un respaldo a la transparencia y al estado de derecho, al tiempo que responsabiliza a los operadores privados con respecto a los intereses del público. En respuesta a la intensificación de las inspecciones de barcos en puertos chinos, la Comisión Federal Marítima de EE. UU. ya ha iniciado una investigación para esclarecer la naturaleza de estas acciones.
El funcionario advirtió que tales retrasos en la circulación de buques no solo afectan la estabilidad de las cadenas de suministro globales, sino que también incrementan costos para empresas y consumidores, erosionando la confianza en el comercio internacional. Por su parte, China ha descalificado los comentarios estadounidenses, argumentando que estas reacciones son infundadas y parte de un plan más amplio para hacerse con el control del canal.
En este contexto, se espera que los presidentes Donald Trump y Xi Jinping se reúnan el 14 y 15 de mayo en Pekín, en una cumbre que girará en gran parte en torno a cuestiones comerciales. La controversia también ha implicado a Panama Ports Company (PPC), que ha anunciado una reclamación por daños de al menos 2,000 millones de dólares debido a la pérdida de estas concesiones portuarias.
La situación plantea interrogantes sobre el futuro de las relaciones entre Panamá, EE. UU. y China, además de poner de relieve la complejidad del comercio internacional en tiempos de creciente rivalidad geopolítica.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


