La reciente reunión entre el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, y el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, ha marcado el inicio de una nueva etapa en las relaciones comerciales entre ambos países. Este primer encuentro, anunciado el 5 de marzo de 2026, sienta las bases para las conversaciones bilaterales que conducirán a la Revisión Conjunta del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC).
Durante este primer diálogo, ambos funcionarios enfatizaron la importancia de iniciar discusiones preliminares sobre las medidas que asegurarán que los beneficios del acuerdo se distribuyan principalmente entre las partes involucradas. Uno de los temas críticos que surgió fue la necesidad de reducir la dependencia de importaciones fuera de la región, lo que resalta la relevancia de fortalecer las normas de origen y mejorar la seguridad de las cadenas de suministro en América del Norte.
Los ministros prevén que la primera reunión formal se celebre la semana del 16 de marzo, con el compromiso de mantener encuentros regulares que permitan avanzar en la revisión del T-MEC. Minutos después del anuncio, Ebrard confirmó que el proceso de revisión ya estaba en marcha, señalando un impulso significativo en las relaciones comerciales bilaterales.
En este contexto, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), José Medina Mora Icaza, realizó una gira de trabajo en Washington, D.C., con el objetivo de fortalecer el diálogo y compartir perspectivas sobre la próxima revisión del T-MEC. Durante tres días de reuniones, se encontró con funcionarios de alto nivel de los departamentos de Comercio, Estado, Tesoro y Trabajo, así como con líderes de comités clave del Senado y la Cámara de representantes, lo que subraya el compromiso del sector empresarial mexicano por ser parte activa en este proceso.
En dichas reuniones, se puso de relieve la importancia de México como socio comercial estratégico de Estados Unidos. No solo es el principal mercado de exportación de bienes estadounidenses, sino que también ocupa esta posición para 24 industrias clave. Tal es la magnitud del intercambio económico que el comercio trilateral entre México, Estados Unidos y Canadá genera más de 13 millones de empleos en territorio estadounidense, lo que revela la interdependencia crítica entre las economías de los tres países.
Las voces del sector empresarial coincidieron en la necesidad de preservar y profundizar la integración económica en el contexto de la revisión del T-MEC. Un objetivo clave debe ser asegurar arancel cero para todos los bienes que cumplan con las reglas de origen establecidas en el acuerdo, una medida que prometiera fortalecer aún más las cadenas de valor regional y mejorar la competitividad en sectores tanto industriales como agropecuarios.
El CCE ha reafirmado su compromiso de colaborar con las autoridades estadounidenses y futuros líderes del sector privado para consolidar esta sinergia. En un momento en que las relaciones comerciales son más importantes que nunca, la revisión del T-MEC se perfila como un posible punto de inflexión en la forma en que Estados Unidos y México pueden enfrentar juntos los desafíos económicos contemporáneos y aprovechar las oportunidades que surgen en un entorno global en constante cambio.
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