Luego de la reciente derrota de Pumas frente a Tigres, el director técnico del conjunto universitario, Efraín Juárez, dejó en claro que la clasificación al Play-In es producto exclusivo del esfuerzo de sus jugadores, sin favores externos y mucho menos gracias a Chivas. Durante la conferencia posterior al encuentro, Juárez fue enfático al afirmar que el equipo ha llegado a esta instancia por méritos propios, insistiendo en que todo lo conseguido ha sido resultado del trabajo colectivo. “Dependíamos de nosotros y merecidamente estamos donde estamos, no por Chivas, por nosotros”, sentenció con orgullo.
El entrenador, quien vive su primera etapa al frente del primer equipo, también abordó las comparaciones que se han hecho entre él y otros entrenadores mexicanos, particularmente Javier Aguirre. Juárez fue directo y marcó su identidad como técnico: “No me quiero parecer a nadie, soy Efraín Juárez, un puma que trata de representar bien a su institución”. En sus palabras se percibe una intención firme de construir un estilo propio, uno que toma como base sus experiencias internacionales en la MLS, Colombia y Bélgica, pero con un sello particular, enfocado en la pasión, la intensidad y el sentido de pertenencia.
Más allá del resultado ante Tigres, Juárez valoró la actitud y compromiso de sus jugadores, incluso ante los roces y tensiones que se vivieron durante el encuentro. Lejos de verlos como algo negativo, consideró que son reflejo del deseo de competir y del amor por la camiseta. “Es como la familia, nos peleamos, pero en el vestidor nos abrazamos”, explicó, subrayando la unidad del grupo y la madurez emocional con la que se manejan internamente. Para él, estas expresiones no son descontrol, sino síntomas de un equipo vivo, con hambre y mentalidad de lucha.
El técnico también aprovechó para hacer un balance del trabajo realizado desde que asumió el cargo. Recordó que llegó en un momento complicado, con un equipo que venía arrastrando irregularidad, y destacó que de los últimos once partidos, entre Liga MX y Concachampions, solo han perdido tres. Consciente de que el proyecto aún está en proceso de construcción, aseguró que el equipo ha logrado superar las expectativas iniciales y que hoy se encuentra en una posición que muchos no creían posible meses atrás. “Estamos en construcción, pero en un buen momento”, sostuvo.
Sobre el Play-In, Juárez fue categórico al afirmar que nada ha sido fortuito. Los once puntos sumados en esta recta final son, según sus palabras, la base de esta clasificación, y el equipo aún depende de sí mismo en la última jornada para definir su destino. Más allá de las matemáticas, el mensaje de Juárez fue de confianza y realismo: reconoció que hay cosas por mejorar, pero no pierde la ilusión ni la fe en lo que su plantilla puede lograr. “Hicimos once puntos y estamos por nosotros, no por nadie más”, reiteró, convencido de que el camino trazado sigue firme y con potencial de crecimiento.
En lo personal, Efraín Juárez se mostró sereno, motivado y profundamente conectado con el club. Para él, estar al frente de Pumas es mucho más que una oportunidad profesional: es una etapa que vive con intensidad emocional, con gratitud y con la convicción de dejar una huella auténtica. “Estoy donde quiero estar, en el club de mis amores, en una etapa hermosa”, expresó.
De cara al cierre del torneo, Juárez se mantiene enfocado en seguir puliendo al equipo y aprovechar cada oportunidad. Sabe que lo más importante aún está por jugarse, y que el verdadero valor de esta campaña se medirá en la capacidad del grupo para responder en los momentos cruciales. Con un mensaje de trabajo y esperanza, concluyó: “Hay que mejorar y ver hasta dónde nos alcanza”.
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