Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz han alcanzado un nuevo punto álgido, con el Ejército de Estados Unidos proclamando un “éxito” notable en la neutralización de minas colocadas por Irán en esta vital ruta marítima. El almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), destacó que sus fuerzas han asegurado la navegación en la región, facilitando la salida de unos impresionantes 750 millones de barriles de petróleo crudo, mientras que Irán no ha podido exportar ni un solo barril desde que se reanudó el bloqueo naval a mediados de julio.
El estrecho de Ormuz, cuyo control es crucial para el tránsito del petróleo mundial, ha sido un punto focal de conflictos y disputas entre Washington y Teherán. Las amenazas mutuas no se han hecho esperar: el presidente estadounidense, Donald Trump, ha advertido que su país “destruirá” cualquier embarcación que intente devolver minas a la región. Esta declaración subraya la creciente tensión y la determinación del gobierno estadounidense de mostrar su poderío militar en el área.
Cooper detalló que, en los últimos meses, alrededor de 1,500 buques comerciales han navegado bajo la protección de las fuerzas estadounidenses en el estrecho, llevando consigo una carga vital para los mercados energéticos globales. Además, enfatizó que, aunque ningún barco ha podido ingresar o salir de puertos iraníes sin el consentimiento de Washington, las autoridades han permitido excepciones para casos humanitarios.
Desde el regreso del bloqueo, esto ha resultado en acciones concretas: 75 embarcaciones que intentaron evadir las restricciones han sido desviadas, y tres más se han inutilizado por desobedecer órdenes semanales. La intervención de cientos de aeronaves y más de 20 buques de guerra ha sido clave para garantizar este “éxito”, según el almirante.
Este clima de confrontación se intensifica en el contexto de lo que Washington ha calificado como una “guerra económica” contra Irán. Este enfoque sigue a la ruptura de un plazo de 60 días para llegar a un acuerdo que podría haber solucionado disputas en la región, lo que hace que la situación sea aún más delicada y tensiones aumenten.
Mientras el mundo observa con atención el desarrollo de estos acontecimientos, es evidente que la seguridad en el estrecho de Ormuz continuará siendo un tema candente en la geopolítica internacional, especialmente dado su impacto en la economía global.
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