El Ejército de Estados Unidos ha implementado una segunda zona militar en la frontera con México, específicamente en Texas, para que las tropas puedan detener temporalmente a migrantes e intrusos. Esta nueva área se une a otra ya establecida en Nuevo México y forma parte de la agresiva campaña de inmigración del expresidente Donald Trump, quien al asumir el cargo prometió aumentar la presencia militar en la frontera sur y deportar a millones de inmigrantes indocumentados.
A principios de mayo de 2025, el Gobierno de Trump estableció una franja de 18.3 metros de ancho en Nuevo México como “Área de Defensa Nacional”. Posteriormente, el Ejército anunció la creación de la “Área de Defensa Nacional de Texas”. El Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (CBP) continúa manteniendo la jurisdicción sobre los cruces fronterizos ilegales, siendo responsable de la detención de migrantes, aunque las tropas están habilitadas para entregar a los detenidos a la Patrulla de Fronteras u otras fuerzas de seguridad civil.
Hasta la fecha, ocho migrantes han enfrentado acusaciones por cruzar estas zonas de seguridad, sin que las tropas estadounidenses hayan realizado detenciones por su cuenta, cargando CBP con la responsabilidad en la mayoría de los casos. Esta categoría de zona militar permite al Gobierno utilizar tropas para la detención de migrantes sin necesidad de invocar la Ley de Insurrección de 1807, que confiere al presidente el poder de desplegar al Ejército en situaciones de disturbios civiles.
Tras su regreso a la Casa Blanca, Trump había solicitado al Pentágono y al Departamento de Seguridad Nacional que evaluaran la posibilidad de adoptar medidas, incluida la activación de la Ley de Insurrección, pero un funcionario anónimo mencionó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, consideró que no era necesaria su implementación en este momento. Cabe recordar que la última invocación de esta ley ocurrió durante los disturbios de Los Ángeles en 1992.
Actualmente, hay alrededor de 11,900 soldados desplegados en la frontera suroeste de Estados Unidos. En marzo, el número de inmigrantes capturados intentando cruzar ilegalmente se redujo al nivel más bajo registrado, según los datos gubernamentales. Esta situación refleja no solo la complejidad de la interacción entre la inmigración y la militarización en la frontera, sino también el constante cambio en las políticas y estrategias aplicadas en esa región.
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