En la jornada decisiva del fútbol español, el Estadio Mendizorroza fue testigo de un emocionante partido que enfrentó a Deportivo Alavés y Mallorca. La tensión en la lucha por la permanencia se intensificó tras las victorias de Levante y Elche, haciendo que cada punto en juego sea esencial en esta dramática fase final del campeonato.
Conscientes de la presión, los locales alinearon a un revigorizante Quique Sacristán, quien optó por reintroducir a Rebbach después de cumplir su sanción, y también hizo entrar a Aleñá y Pablo Ibáñez por Guridi y Denis Suárez. El objetivo era claro: atacarle al Mallorca, que presentaba una ofensiva con dos puntas, incluyendo al formidable Muriqi.
El partido comenzó con un mal augurio para el Alavés. En apenas tres minutos, Boyé se vio forzado a pedir el cambio tras una lesión, dejando a su equipo en desventaja en la línea de ataque. Durante el primer cuarto de hora, los vascos dominaron el balón, aunque sin concretar oportunidades claras, hasta que el Mallorca sorprendió. En un contragolpe bien ejecutado, Virgili logró desatar un potente disparo que se coló en la escuadra de Sivera. La sorpresa era palpable: un gol que, según la Liga, tenía solo un 5% de probabilidad de ser anotado desde esa distancia.
A pesar del golpe recibido, el Alavés intentó reaccionar. Tenaglia estuvo cerca del empate con una chilena que fue salvada magistralmente por Román. Sin embargo, el equipo babazorro se retiró al descanso con un solo gol en contra y la frustración palpable en la grada.
En el segundo tiempo, el Alavés volvió a salir decidido, y rápidamente logró el empate en un córner ejecutado con precisión, donde Toni Martínez remató a boca de jarro para poner el 1-1 en el marcador. Este gol revitalizó al equipo local, que, ahora con la moral en alto, fue en busca del triunfo. Denis Suárez, recién ingresado, también tuvo una oportunidad clara que estuvo a punto de culminar en gol, pero Mascarell se interpuso en el camino.
El Alavés no tardó en volver a marcar. Un minuto después del primer gol, y tras otra jugada brillante de Ángel Pérez, Toni Martínez se encontró con la posibilidad de rematar, esta vez con éxito, gracias a un rebote que despistó a la defensa del Mallorca. El Estadio estalló de júbilo mientras Mendizorroza se llenaba de euforia por la remontada.
El Mallorca, ahora desbordado, hizo cambios audaces en un intento de recuperar el control, pero las oportunidades resultaron ineficaces. A pesar de contar con seis minutos de tiempo añadido, el Alavés se mantuvo firme, aferrándose a una victoria que significaba mucho más que tres puntos. Este triunfo no solo los sacó del fondo de la tabla, sino que también metió en aprietos al Sevilla, generando un giro inesperado en la lucha por la permanencia.
Con esta victoria, el Alavés respira, esperando que el impulso de este resultado les lleve a una salvación que parecía lejana.
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