El Festival de las Infancias del Museo Anahuacalli, que se celebra hoy, promete una jornada rica en creatividad y conexión con la naturaleza, estimulando tanto la imaginación como la memoria. Esta segunda edición, marcada por un enfoque renovado, inicia al mediodía con la actividad Ranas por todos lados, ofreciendo a los pequeños la oportunidad de explorar y crear.
El evento, más que un simple homenaje al Día del Niño, busca resignificar el papel de la infancia en la cultura. Julio Saldierna, coordinador del festival y del museo fundado por Diego Rivera, subraya la importancia de reconocer a los niños como protagonistas, no meros espectadores. Este año, el festival se enmarca en un contexto de búsqueda de sentido tras la pandemia de COVID-19, donde la curiosidad y el deseo de jugar y crear son rescatados como esenciales.
Con una curaduría que abarca actividades que entrelazan arte y naturaleza, el programa de hoy incluye talleres para fabricar instrumentos musicales inspirados en las tradiciones prehispánicas. Esta experiencia no solo busca enseñar sobre el pasado, sino también conectar a los niños con la herencia cultural que les pertenece.
El hilo conductor del festival es la música, presente en la creación de los instrumentos y en un espectáculo de burbujas que evoca la felicidad de la infancia. Asimismo, la jornada incluye una obra de teatro, Guille y el nahual, que mezcla aventura y cosmovisión ancestral, culminando con un enérgico concierto del grupo Jammy.
El Museo Anahuacalli, con su arquitectura de basalto y su entorno natural, se erige no como un simple espacio expositivo, sino como un escenario vivo que invita a la interacción. Saldierna menciona que cada actividad está diseñada para resonar con la identidad del lugar, integrando elementos que han sido parte de la cultura mexicana.
En este sentido, el festival se constituye como una celebración del derecho a la cultura, abriendo las puertas a una experiencia que invita a imaginar futuros a través de la convivencia y el arte. Se espera que los asistentes lleguen con curiosidad y ganas de disfrutar, pues el evento está diseñado para ofrecer momentos memorables y significativos.
Un llamado final a la comunidad: el festival es una invitación para todos, para revivir y compartir la alegría de ser niño, donde cada rincón del museo se transforma en un espacio de exploración y descubrimiento.
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