La Casa Encendida en Madrid se ha convertido en un punto focal de reflexión artística y política con su reciente exposición sobre la historia democrática de la península ibérica, titulada “Inquietud. Libertad y Democracia”. Esta muestra es una respuesta provocadora a la compleja relación entre la libertad y la autocracia, en un momento histórico en que los ecos de regímenes autoritarios continúan influyendo en la política contemporánea.
El escenario de esta narrativa comienza el 25 de abril de 1974, cuando soldados y civiles portugueses llevaron a cabo la Revolución de los Claveles, un movimiento pacífico que derrocó al régimen del Estado Novo tras más de cuatro décadas de opresión. Apenas un año y medio después, la muerte del dictador español Francisco Franco marcó el final de su modo de gobernar, que había durado 36 años. Tanto Portugal como España se embarcaron en un viaje de transición hacia la democracia, un proceso que, aunque distinto, estaba entrelazado en un contexto de esperanza y renovación.
Sin embargo, medio siglo después, ambos países están experimentando un resurgimiento de partidos de extrema derecha. En España y Portugal, la nostalgia por los días de dictadura está tomando forma, lo que invita a cuestionar los logros democráticos conseguidos y el camino que les ha llevado hasta aquí.
“Inquietud. Libertad y Democracia”, comisariada por Paulo Mendes y Sandra Vieira Jürgens, presenta más de 50 artistas y casi 80 obras que abarcan la pintura, la fotografía, el video y la escultura. Estos trabajos fueron creados antes, durante y después de las transiciones democráticas en ambos países. La exposición, en palabras de su director, Pablo Berástegui, ofrece una experiencia sensorial dinámica que invita al espectador a sumergirse en los desafíos y progresos de la libertad.
La exposición toma su nombre de la emblemática canción “Inquietação” de José Mário Branco, un activista y símbolo de cambio en Portugal, que encarna el desasosiego post-revolucionario. En su camino, los visitantes se encuentran con una atmósfera cargada de carteles, discursos y símbolos de la época, presentados en un diseño que evoca una obra en construcción, aludiendo al carácter inacabado de la democracia.
Uno de los highlights de la muestra es “Los Encargados”, un impactante video de Santiago Sierra y Jorge Galindo que presenta un cortejo fúnebre de vehículos portando retratos de figuras históricas como Juan Carlos I. Este trabajo, además de ser un comentario sobre la transición democrática española, resalta la decadencia de sus líderes. Del mismo modo, las obras de Eduardo Arroyo y Anna Jermolaewa extienden esta crítica, explorando la complicada relación de los regímenes autoritarios con su legado.
La exposición también aborda cuestiones de género y colonialismo, reflejadas en las obras de artistas como Bárbara Fonte, quien examina la opresión de las mujeres en contextos autoritarios. La herencia del colonialismo portugués y su impacto en la sociedad actual también ocupa un lugar central, abordando temas de inmigración y guerra.
La relevancia de “Inquietud” no se limita a los confines de la península ibérica; en un mundo donde la democracia enfrenta desafíos serios, su mensaje resuena con fuerza. Las obras exhibidas actúan como potentes recordatorios de que la libertad requiere un constante esfuerzo colectivo. Al finalizar la visita, es imposible no sentir la urgencia de asumir la responsabilidad que cada individuo tiene sobre el futuro democrático, tal como Berástegui enfatiza: “La libertad no se regala, se conquista”.
La exposición estará disponible en La Casa Encendida hasta el 8 de marzo, ofreciendo una mirada única no solo a la historia reciente de España y Portugal, sino también a las implicaciones de esos eventos en la democracia contemporánea.
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