El bordado maya de Yucatán, un arte milenario, se erige como un emblema cultural gracias a su rica historia y a la dedicación de numerosas comunidades en la península. Esta práctica ancestral, que ha sido transmitida de generación en generación, no solo es una forma de expresión artística, sino también un testimonio de la memoria colectiva de un pueblo que ha mantenido viva su cosmovisión a través de cada puntada.
El próximo 26 de enero de 2026, se lanzará el libro El bordado maya de Yucatán: Patrimonio vivo, el cual se presenta como una investigación exhaustiva que abarca aspectos históricos, antropológicos y técnicos del bordado. Este volumen se centra en la importancia de las bordadoras como autoras y portadoras de un saber textil que les otorga identidad y reconocimiento. En él, se destacan las voces de artesanas como Zelmy Domínguez de Tekit y María Dalila Casanova Ferráez de Muna, que comparten reflexiones sobre su legado cultural y la relevancia de preservar estas tradiciones.
Zelmy Domínguez, una de las bordadoras entrevistadas, menciona que el patrimonio es “una herencia” y un conocimiento que se transfiere a través de sus ancestros. Imelda Cocom, otra destacada artesana, destaca que la profesionalización les permite aprender entre ellas, fortaleciendo así la economía de sus comunidades. Por su parte, Casanova Ferráez expresa su alegría al ver que sus puntadas son valoradas y que conocen sus orígenes, un aspecto fundamental en la continuidad de esta tradición.
La publicación, impulsada por la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, la Unesco y la Fundación Banorte, forma parte de un Plan de Salvaguardia que propone más de 100 acciones para preservar y fortalecer el bordado maya como patrimonio cultural inmaterial. Esta iniciativa incluye la documentación, transmisión, comercio justo y educación sobre estas prácticas, además de la creación de un Consejo Estatal de Bordadoras, que busca profesionalizar y dignificar la labor de las artesanas.
Además de compartir historias inspiradoras, el libro analiza técnicas ancestrales y la evolución del bordado frente a un mercado contemporáneo que a menudo desafía la producción artesanal. Patricia Martín Briceño, titular de la Sedeculta, resalta que el documento recoge la voz de más de 300 bordadoras, convirtiéndolo en una herramienta poderosa que podría llevar a que esta forma de arte sea reconocida a nivel mundial como patrimonio cultural inmaterial.
La certificación de bordadoras como maestras formadoras inicia un nuevo capítulo en la valorización de este trabajo, proporcionando oportunidades educativas y fomentando un camino hacia la autonomía económica para las mujeres mayas. Este enfoque no solo busca la preservación de técnicas artísticas, sino que también representa un impulso hacia la dignificación del trabajo artesanal.
El impulso de la Unesco, a través de programas como Bordamos en Comunidad, refuerza el compromiso de empoderar a las bordadoras, asegurando sus derechos y fortaleciendo sus capacidades socioeconómicas. El lanzamiento del libro se anticipa como un evento crucial que no solo celebrará la rica historia del bordado maya, sino que también inspirará a otras comunidades a replicar modelos de organización y salvaguardia cultural.
En definitiva, El bordado maya de Yucatán: Patrimonio vivo no es solo un libro; es un homenaje a la identidad y la memoria de un pueblo. La presentación oficial se realizará el 22 de enero de 2026, con la presencia del gobernador Joaquín Díaz Mena, marcando un hito importante en la historia cultural de Yucatán y de México en su conjunto.
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