Hironobu Sakaguchi, uno de los creadores de la emblemática serie de videojuegos Final Fantasy, destacó en una entrevista que “el juego en sí es divertido, pero su característica más fuerte es el entretenimiento visual que proporciona”. Hoy en día, la estética en los videojuegos se ha convertido en un elemento central para la experiencia del jugador, llevando el disfrute a nuevas alturas. Con gráficos fotorealistas, los jugadores pueden explorar desde densos bosques en Kingdom Come Deliverance II (2025), hasta vibrantes ciudades futuristas en Cyberpunk 2077 (2020) o planetas alienígenas en No Man’s Sky (2016), documentando sus aventuras de maneras innovadoras.
La práctica de capturar “screenshots” o imágenes de la pantalla durante el juego no es nueva; ya a principios de los años 2000, los jugadores compartían estos momentos en foros y redes sociales incipientes. Con el tiempo, los desarrolladores se dieron cuenta de esta tendencia, y han incorporado “modos de fotografía” en muchos títulos, lo que permite a los jugadores pausar la acción y tomar fotografías del juego como si manejaran una cámara virtual.
Esta función ha variado en su implementación. En Grand Theft Auto V (2013), los jugadores pueden utilizar una cámara como cualquier otro objeto del juego, ajustando la configuración y enmarcando sus tomas. En contraste, en Ghost of Tsushima (2020), a pesar de que sería anacrónico mostrar una cámara en el inventario de un samurái del siglo XIII, el modo de fotografía poderoso permite a los jugadores modificar el entorno, desde la hora del día hasta las expresiones de los personajes, para conseguir la imagen perfecta.
Con la creciente apreciación por la fotografía in-game, varios artistas han transformado esta práctica en una forma seria de expresión artística. Duncan Harris, un fotógrafo pionero del Reino Unido desde los años 2000, ha recopilado su trabajo en el blog Deadendthrills, trabajando con editores personalizados que llevan los motores gráficos a sus límites. En una dirección diferente, el artista neerlandés Robert Overweg captura imágenes desde ángulos imposibles, explorando los errores visuales y las estructuras inaccesibles de juegos como Mafia 2 (2010), llevando su obra a instituciones prestigiosas como el Centre Pompidou en París en 2015.
Por su parte, Kent Sheely aborda la fotografía en videojuegos desde una perspectiva documental, inspirándose en fotoperiodistas de guerra. En su serie DoD, transformó el juego de disparos en línea Day of Defeat (2003), configurando su personaje para que tomara fotografías en lugar de disparar, como un verdadero fotógrafo en el campo de batalla. Su trabajo ha sido exhibido en lugares como el Fotomuseum Winterhur en Suiza.
Por otro lado, Pascal Greco, un artista suizo, combina lo documental y lo avant-garde. Ha realizado presentaciones en vivo mientras juega Death Stranding (2019), capturando imágenes en una performance artística. Su libro fotográfico Photography, Video Game, Landscape (2025) presenta paisajes naturales virtuales interceptados por errores gráficos, creando una experiencia visual que oscila entre lo sublime y lo abstracto.
La cuestión de la autoría también se ha vuelto un tema candente en este campo. En 2024, se celebró en Milán la primera conferencia académica dedicada a la fotografía en videojuegos, donde se discutió quién posee los derechos sobre estas imágenes: ¿el fotógrafo o los desarrolladores del juego? Un caso emblemático es el del artista italiano Leonardo Magrelli, quien compiló capturas de pantalla de otros jugadores en un libro fotográfico titulado West of Here (2021). Su decisión de usar imágenes ajenas generó controversia, y aunque había indicios de que solo Rockstar Games, el desarrollador, podría tener un reclamo legal, hasta este momento no se ha tomado acción.
La fotografía in-game no solo es una forma estética, sino un medio innovador que se sitúa en la intersección del juego, la tecnología y la expresión artística. En este terreno experimental, se disuelven las barreras entre espectador y creador, permitiendo que los jugadores se conviertan en artistas, cronistas y archiveros de universos virtuales en constante cambio.
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