La modernización administrativa en México se ha convertido en un tema de interés y controversia, especialmente con la reciente creación de la Agencia para la Transformación Digital, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Esta iniciativa promete facilitar la agilización de trámites, pero también podría estar llevando a la sombra de uno de los negocios más lucrativos del sector público: la impresión de documentos oficiales.
En la cúspide de este negocio se encuentran los Talleres Gráficos de México (TGM), responsables de la impresión de documentos clave como actas de nacimiento y cartillas de vacunación. En los últimos tres años, TGM ha registrado un crecimiento impresionante en su producción, alcanzando la cifra de 327.8 millones de boletas electorales en el 2024, para las elecciones de la Presidencia de la República, senadores y diputados federales. Sumando otros 11 millones de documentos electorales, estos talleres han demostrado ser un actor crucial en la logística electoral del país.
A pesar de su éxito, la empresa no necesita promocionar sus servicios; en el último año, solo respondió a un 16.6% de las 4,057 cotizaciones solicitadas. Este crecimiento ha superado su capacidad instalada, llevándolo a subcontratar cerca de la mitad de sus órdenes de trabajo a imprentas privadas, habilidad que no le costó presupuestos adicionales, ya que la recaudación del año alcanzó los 2,319 millones de pesos, un notable incremento del 121.5% respecto al 2023.
El primer semestre del 2024 fue especialmente próspero para TGM, con una facturación de 985 millones, muy cerca de alcanzar su meta anual. Las proyecciones indican que su éxito continuaría, reflejando así un modelo de negocio que ha sabido navegar la estacionalidad electoral y adaptarse a las demandas del Instituto Nacional Electoral (INE), que se encuentra entre sus principales clientes.
Las elecciones extraordinarias del Poder Judicial Federal también fueron otro desafío este año, donde TGM se vio en la necesidad de imprimir 601.8 millones de boletas, subcontratando parte del trabajo a Gráficos Corona J.E., una imprenta con una trayectoria consolidada en el sector gubernamental, que ha crecido notablemente desde 2022.
Sin embargo, la buena racha de este modelo colaborativo se ha visto amenazada, ya que el contrato asignado a TGM por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) por 1,721 millones de pesos significó un retroceso en la colaboración, al volver a subcontratar a Gráficas Corona J.E.
Aunque los resultados financieros de TGM continúan siendo sólidos, la dirección de la empresa enfrenta cambios significativos. Con la reciente expiración del mandato de Maribel Aguilera Cháirez como directora, el puesto ha quedado vacante, esperando que la Secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, obtenga la autorización presidencial para nombrar a su sucesor.
La historia de TGM y su papel fundamental en la administración pública nos invita a reflexionar sobre cómo la modernización puede coexistir con las estructuras tradicionales, en un contexto donde la eficiencia y la rentabilidad se perfilan como ejes centrales del desarrollo gubernamental. La información presentada corresponde a la fecha de publicación original y se mantiene relevante para entender el panorama actual.
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