El Mutua Madrid Open ha sido testigo de una jornada llena de tensiones y emociones, especialmente en el enfrentamiento que tuvo como protagonistas a Rafa Jódar y Joao Fonseca. Este duelo se destacó al ser programado como el quinto y último en la icónica pista Manolo Santana, dando así un cierre estelar a la jornada del domingo. La emoción estaba en el aire después de un intenso partido previo entre Elena Rybakina y Qinwen Zheng, que se extendió durante 2 horas y 21 minutos a lo largo de tres sets. Este prolongado intercambio de golpes retrasó el inicio del esperado encuentro entre Jódar y Fonseca, que finalmente comenzó a las 22:50 horas.
Este momento resultó particularmente intrigante, ya que se encontraba a tan solo 10 minutos del límite establecido por la normativa ATP vigente desde 2024, que prohíbe el inicio de partidos a partir de las 23:00 horas sin la aprobación del supervisor de la ATP en coordinación con la dirección del torneo. La intención detrás de esta normativa es clara: erradicar los horarios de recogimiento nocturno en el tenis, sustituyéndolos por un ambiente más saludable tanto para jugadores como espectadores.
La historia de los partidos que se extienden hasta bien entrada la noche no es nueva. La controversia refleja un interés creciente por parte del circuito masculino y femenino, que busca equilibrar la experiencia competitiva con el bienestar de los jugadores. Destacan en el ámbito de lo que muchos han denominado ‘horarios de discoteca’ los nombres de Alexander Zverev y Jenson Brooksby, quienes lograron un récord impresionante en el Torneo de Acapulco en 2022 al finalizar su partido a las 4:55 de la madrugada. Este resultado superó el anterior marca que poseían Lleyton Hewitt y Marcos Baghdatis, quienes mantuvieron el interés del público hasta las 4:34 en el Open de Australia 2008. Para poner en contexto, Andy Murray y Thanasi Kokkinakis también hicieron historia recientemente en el primer Grand Slam de 2023, cerrando su encuentro a las 4:05.
Estos eventos reflejan no solo la resiliencia y el compromiso de los tenistas, sino también un cambio hacia una cultura del tenis que antepone el bienestar de sus protagonistas. A medida que el Mutua Madrid Open continúa, la atención se centrará en cómo se manejan los horarios y la programación de los encuentros, una cuestión que podría tener repercusiones significativas en la forma en que se concibe este deporte más allá de las canchas.
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