El reciente conflicto entre Estados Unidos e Irán ha puesto al descubierto la vulnerabilidad de las infraestructuras tecnológicas críticas, como los centros de datos de Amazon. Estos, que son esenciales para el almacenamiento de datos y aplicaciones, han sufrido daños directos en Emiratos Árabes Unidos a manos de drones, mientras que otra instalación en Baréin fue afectada por un ataque en sus cercanías, según indicaron fuentes de Amazon Web Services (AWS) el 7 de marzo de 2026.
La incertidumbre persiste sobre si estos centros fueron específicamente atacados, pero la posibilidad de que se conviertan en objetivos estratégicos en tiempos de guerra se hace evidente. Expertos señalan que la fragilidad de estas instalaciones, que albergan equipos informáticos sumamente costosos y valiosos, las convierte en un blanco potencial para agresiones bélicas. Jonathan Hjembo, analista de Telegeography, subraya la crítica importancia de estos activos, indicando que son “absolutamente necesarios” para las operaciones tecnológicas actuales y futuras.
Cinzia Bianco, del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, coincide en que el número de centros de datos es “muy escaso” en comparación con las crecientes demandas del mundo digital. En un contexto bélico, estos espacios se tornan especialmente sensibles, lo que podría llevar a adversarios a intentar desestabilizar las operaciones tecnológicas de sus enemigos.
Aunque la seguridad en estos centros es robusta, con sistemas de alimentación de emergencia y controles de acceso biométricos, son incapaces de contrarrestar completamente la amenaza de los misiles. A este respecto, el analista Rene Buest de Gartner estima que es poco probable que los daños hayan sido intencionados, dado que los edificios son poco visibles y no identificables desde el exterior. Sin embargo, en un futuro, podrían ser considerados objetivos estratégicos.
La situación se torna más compleja en Emiratos Árabes Unidos, donde la construcción de centros de datos avanza notablemente. Este país, con una estabilidad política relativa y abundantes recursos energéticos, alberga proyectos de inteligencia artificial respaldados por gigantes tecnológicos como OpenAI y Nvidia, con una inversión de más de 147,000 millones de dólares desde 2024. Swapna Subramani, de Structure Research, advirtió que esta concentración de poder computacional puede incrementar la vulnerabilidad.
Además, los líderes emiratíes sostienen que estas instalaciones son cruciales para atraer protección internacional, lo que refuerza su posición en el escenario global de la inteligencia artificial. Sin embargo, los recientes ataques a las infraestructuras tecnológicas subrayan un aviso claro: la continuidad del trabajo diplomático para consolidar a Emiratos como un líder en este ámbito podría estar en peligro.
La intersección de la guerra, la tecnología y la política se vuelve cada vez más compleja, y la necesidad de proteger estas infraestructuras se convierte en una prioridad ineludible. La seguridad de los centros de datos no solo es un asunto empresarial, sino también una cuestión de estabilidad geopolítica en un mundo cada vez más interconectado y dependiente de la tecnología.
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