En enero de 2026, el consumo privado en México experimentó una caída significativa del 1.6% en comparación con diciembre del año anterior, marcando la mayor disminución para un inicio de año desde 2009, cuando se registró un descenso del 2.7%. Este dato, proporcionado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), revela un panorama preocupante para la economía mexicana, ya que todos los componentes del indicador reflejan números negativos.
El consumo de bienes importados fue el más afectado, con una disminución del 6.8%. Por otro lado, el gasto en bienes de origen nacional solo cayó un 0.9%, mientras que el desembolso en servicios se redujo en un 0.5%. Este descenso excedió las expectativas del propio Inegi, cuya proyección inicial era de una contracción del 0.6%.
A pesar de esta baja mensual, el consumo privado muestra un crecimiento interanual del 2.7%. Sin embargo, este porcentaje se debe a un contexto comparativo más sencillo, dado que el cierre de 2024 y el inicio de 2025 tuvieron un desempeño débil. Este comportamiento destaca la debilidad del consumo en el inicio de 2026, contrastando con la resiliencia observada en la segunda mitad de 2025, donde el consumo privado cerró el año con un crecimiento de 1.1%, tras una caída en la primera mitad.
Las cifras del Indicador Mensual del Consumo Privado (IMCP) coinciden con las del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) para enero, que también evidenció una caída del 0.9% en la actividad económica mexicana. Mientras que el IGAE refleja la oferta, los datos de consumo privado se centran en la demanda agregada, que incluye la formación bruta de capital fijo, el gasto del gobierno y las exportaciones de bienes y servicios.
La inversión fija, crucial para el crecimiento económico, también mostró un comportamiento negativo, cayendo un 1.1% en enero, lo que interrumpe una racha de tres meses de recuperación.
En términos de su contribución al Producto Interno Bruto (PIB), el consumo privado pasó de representar el 70.7% del PIB en 2024 a un 70.2% en 2025, reflejando una ligera disminución. El 2025 marcó el quinto año consecutivo de desaceleración en este índice, a pesar de que el crecimiento sostenido del salario real en el sector formal, la resiliencia del crédito al consumo y la expansión de programas sociales, como pensiones a mujeres mayores de 60 años y becas para estudiantes, aportaron impulso al consumo.
Sin embargo, factores como la marcada desaceleración en la creación de empleo formal y la caída en el flujo de remesas impactaron negativamente el consumo. Con estos resultados, el inicio de año muestra un panorama complicado para la economía mexicana, que requerirá medidas adecuadas para estimular la recuperación del consumo privado y la inversión.
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