Análisis del Déficit Público en México: Un Informe Fiscal Revelador
La más reciente evaluación del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum sugiere que el déficit público de este año, que se había proyectado en un 3.9% del PIB, probablemente resultará ser mucho menor. De acuerdo con el informe “Información De Finanzas Públicas y Deuda Pública, Enero‑Mayo de 2025”, emitido por la Secretaría de Hacienda a finales de junio, el déficit acumulado durante los primeros cinco meses del año se ubica en 251,000 millones de pesos. Este monto es menos de una cuarta parte del límite que la administración se había autoimpuesto.
Si se mantiene el actual ritmo de ingresos y gastos, se estima que el déficit para 2025 podría cerrar entre 2.1% y 2.6% del PIB, una cifra considerablemente inferior a la prevista. Este desarrollo es considerado un hito, especialmente entre aquellos críticos que habían cuestionado la viabilidad de contenida en el gasto público. Cabe destacar que, durante este periodo, se registró un superávit primario, donde los ingresos fueron 209,000 millones de pesos mayores a los gastos, antes de considerar los intereses de la deuda.
Un aumento del 9% en la recaudación de impuestos, impulsado mayormente por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), junto a una caída del 5% en el gasto total, refleja un esfuerzo consciente de contención. Este enfoque fiscal ha sido respaldado por la presidenta, a pesar del costo político que podría implicar, y hasta ahora no ha debilitado su imagen pública.
No obstante, los recortes han sido contundentes: el presupuesto destinado a obras públicas se redujo casi un 30%, y los gastos de las Secretarías de Medio Ambiente y Turismo cayeron en cifras vertiginosas de 73% y 90% respectivamente. En este contexto, muchos fondos aprobados simplemente no se han ejercido, no por falta de recursos, sino por decisiones de gasto contrarias a la expansión.
A pesar de estos esfuerzos de contención, la deuda pública neta alcanzó los 17.98 billones de pesos, lo que equivale al 49.2% del PIB. Aunque esta cifra es significativa, no representa un riesgo inmediato dado que la mayoría de la deuda es interna y a tasas fijas con plazos largos.
La reducción del déficit es una medida prudente crucial, ya que un gasto excesivo por parte del gobierno obligaría a procesar mayores niveles de endeudamiento, lo que a su vez incrementaría el costo de los intereses. Mantener controlado el déficit permite proteger el presupuesto de los gastos en deuda y brinda confianza a los mercados, calificadoras y a los inversionistas en bonos gubernamentales.
Sin embargo, esta disciplina fiscal no es fácil de mantener y requiere sacrificios que afectan a muchos mexicanos, incluyendo una disminución en la inversión pública y en los servicios ofrecidos. Estos ajustes se implementan como respuesta a los excesos presupuestales del anterior gobierno, que priorizó el gasto por motivos políticos.
De continuar con esta prudencia fiscal, el año 2026 podría comenzar con mejores perspectivas. Un déficit menor podría significar menos presión sobre la deuda, mayor capacidad de inversión en áreas prioritarias y una demostración firme de que el país se encuentra en una vía más estable, lejos de prácticas de corto plazo que fomentan el gasto sin control.
La información presentada corresponde a la fecha de publicación original, el 3 de julio de 2025, y se ofrece un análisis sobre la situación económica que podría ser de gran relevancia para el futuro del país.
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