Por: Juan Carlos Sánchez Magallán
Saludos a todos y todas. A través de este espacio, cada semana trato de compartir con ustedes mis reflexiones sobre los eventos actuales. En este artículo, quisiera hablar sobre las elecciones recientes en el Estado de México y Coahuila donde prácticamente 100 años de priismo pasaron a la historia.
Una figura central de esta transición es Delfina, quien ganó no con el 20 o 25 puntos que pronosticaban las encuestadoras, sino con un modesto 8 por ciento. Este sorprendente resultado nos lleva a reflexionar sobre la legitimidad y la confiabilidad de las encuestadoras. Algunas parecen estar “cuchareadas”, posiblemente cediendo a favores recibidos de sus participantes. Pocas parecen mantener un nivel de integridad y seriedad, una situación que debería alarmar a todos nosotros como ciudadanos informados.
Mientras tanto, Coahuila nos ofreció otro espectáculo político. El partido en el poder, a pesar de su confianza y, algunos dirían, soberbia, perdió la elección. Se debe observar esta derrota con toda la precisión y el respeto que merece, ya que sirve como un poderoso recordatorio de lo que podría suceder en 2024. Ese año, el país elegirá un nuevo presidente de la república, nueve gobernaturas y a todos los miembros del Congreso de la Unión, tanto senadores como diputados.
Estos cambios políticos actuales podrían ser un buen referente para el futuro, un recordatorio de que los partidos políticos, sin importar su longevidad o poder aparente, pueden ser derrocados si no cumplen con las expectativas de los ciudadanos. En un escenario tan incierto como el actual, es esencial que todos los partidos tomen nota y aprendan de estos eventos.
Finalmente, les deseo a todos un muy buen día. Sean felices, estén informados.
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