El director de la CIA, William J. Burns, mantuvo el lunes una reunión secreta en Kabul con el líder político de los talibanes, Abdulghani Baradar, según han confirmado fuentes anónimas a The Washington Post, The New York Times y Reuters. El presidente estadounidense Joe Biden envió al mayor responsable de la agencia de inteligencia para el encuentro diplomático en persona de más alto nivel. Desde que la milicia insurgente se hizo con el control de la capital afgana. La prioridad de Washington es acelerar la evacuación de extranjeros y afganos del aeropuerto, donde crece la tensión y la desesperación.
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No se han hecho públicos los temas abordados en la reunión secreta, pero la principal preocupación de la Administración de Biden es llevar a cabo la operación de evacuación con la mayor agilidad posible. Hace unos días el mandatario estadounidense reconoció que está discutiendo con el Ejército si extender el repliegue de las tropas más allá del 31 de agosto. Reino Unido, Francia y otros aliados de EE UU han dicho que se necesita más tiempo para evacuar a su personal militar. Un escenario que los fundamentalistas islámicos no ven con buenos ojos. El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, ha advertido este martes de que su movimiento no aceptará “ninguna extensión” del plazo, informa la agencia AP.
En una entrevista con la cadena británica Sky News. El portavoz de los talibanes Suhail Shaheen sostuvo que prolongar la estadía de los soldados era una “línea roja” para ellos. “Si [EE UU] lo extiende, eso significa que están extendiendo la ocupación, cuando no hay necesidad para ello”, apuntó Shaheen, quien advirtió que, de ocurrir, creará “desconfianza” y “provocará una reacción”.
Baradar, cofundador de la milicia de los talibanes, llegó el sábado pasado a Kabul para negociar el nuevo Gobierno de los fundamentalistas islámicos. Washington lo conoce bien. Fue uno de los principales negociadores de los talibanes en las conversaciones con la Administración de Donald Trump que resultaron el acuerdo para la total retirada de las tropas de Afganistán. Antes de estar al frente de la Oficina Política del grupo en Doha (Qatar). El actual líder político de los talibanes estuvo ocho años en prisión. La CIA y Pakistán llevaron a cabo la captura.


