Grupo Ollamani, la empresa escindida de Televisa que posee el Club América y el icónico Estadio Azteca, se enfrenta a una carga financiera significativa por su papel como sede de la Copa del Mundo por tercera vez. Tras una batalla legal que se extendió durante un año y medio contra los propietarios de los palcos y plateas del estadio, la compañía ha tenido que asumir ante la FIFA un coste de 62,4 millones de dólares (alrededor de 1.000 millones de pesos) por 15.000 asientos. Esta inversión es esencial para garantizar que los propietarios de dichos espacios puedan acceder a todos los partidos del torneo, que comenzará en solo 38 días.
La historia del Estadio Azteca se remonta a la década de 1960, época en que Televisa buscaba capital para la construcción del recinto. La estrategia incluyó la venta de palcos a largo plazo: cada uno ofrecía diez asientos, acceso a un baño privado y dos lugares de estacionamiento, durante 99 años, a cambio de 115.000 pesos (aproximadamente 9.000 dólares de la época). Para 1966, todos los palcos habían sido vendidos. La primera Copa del Mundo en 1970 se desarrolló sin contratiempos para los propietarios, pero la situación se complicó durante el torneo de 1986, cuando fue necesario negociar los derechos con Emilio “El Tigre” Azcárraga, presidente de la empresa en aquel entonces.
El conflicto resurgió durante la preparación para el tercer Mundial en el Azteca, ya que la FIFA exigió control sobre esos espacios bajo una cláusula que permite dominio total desde 30 días antes del inicio del torneo y hasta una semana después de su finalización. Después de perder la disputa legal en septiembre pasado, Grupo Ollamani vio la necesidad de firmar un convenio con la Procuraduría Federal del Consumidor, garantizando así el ingreso gratuito a los cinco partidos del torneo, incluyendo la inauguración. La empresa subrayó que, de los 16 estadios sede, el suyo presenta características especialmente complejas.
Hoy en día, el valor de un palco en el Estadio Azteca ha escalado a unos 15 millones de pesos. Roberto Ruano, líder de la Asociación de Palcos y Plateas, comentó que “gratis no es”, aclarando que ya han pagado por los derechos de esos espacios. Agregó que algunos aspectos, como el estacionamiento y el ingreso de alimentos, deberán ser tratados de manera diferente, lo que no resulta del todo satisfactorio para los propietarios, aunque aceptan respetar las nuevas regulaciones.
Para abordar la remodelación del estadio en preparación para el torneo, Grupo Ollamani firmó un acuerdo de publicidad y patrocinios con Banorte por 2.100 millones de pesos. Este acuerdo incluye el cambio de nombre del estadio en reconocimiento a la institución financiera. A menos de un mes del inicio, los precios de reventa para el primer partido, programado para el 11 de junio, fluctúan entre 123.000 pesos (casi 7.000 dólares) y 1,37 millones de pesos (aproximadamente 77.700 dólares) en plataformas online.
Este panorama no solo refleja las complejidades de manejar un recinto deportivo de tal magnitud, sino que también pone de manifiesto la creciente comercialización del fútbol y la dinámica de los derechos de los aficionados en eventos de esta envergadura.
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