Sonia Souid, nacida en Clermont-Ferrand en 1985, lleva el deporte en su ADN, heredado de su padre, que fue preparador físico en varios clubes, especialmente en Oriente Medio. A los 25 años, hizo un salto decisivo en su vida profesional: abandonar su carrera como jugadora de voleibol, modelo y recepcionista para convertirse en agente de futbolistas. Su camino no fue sencillo, pero su pasión por el fútbol siempre fue un faro en su trayectoria.
Inicialmente, su sueño era estudiar Medicina. Sin embargo, después de ser admitida en la escuela de matronas, Sonia se dio cuenta de que su verdadera vocación era otra. Con humor, recuerda: “Después de haber dado a luz dos veces, estoy aún más convencida de que tomé la decisión correcta.” Así, regresó al mundo del deporte, donde se siente más cómoda.
En sus inicios en París, trabajó como agente inmobiliaria, pero el fútbol seguía siendo su llamado. El Mundial de 1998, donde la selección francesa se coronó campeona, la motivó a dedicarse al negocio del fútbol. Fue su padre quien la animó a ser agente, reconociendo su habilidad para negociar y su necesidad de estar cerca del deporte. Sin embargo, su camino al éxito se vio obstaculizado por prejuicios: una mujer con un pasado en el certamen “Miss Francia” no era tomada en serio en un dominio dominado por hombres.
Obtuvieron su licencia de agente gracias a su perseverancia. A pesar de enfrentarse a muchas puertas cerradas y a la dificultad de ser reconocida entre sus colegas —y a menudo ser vista solo como “la Miss”—, Sonia continuó adelante. Fue en Oriente Medio donde comenzó a prosperar, siendo reconocida como la única mujer en su entorno y creando una red de contactos valiosa.
Su primera operación importante en el fútbol masculino fue la contratación del exentrenador del PSG, Guy Lacombe, para un club de Abu Dabi, y su primer jugador destacado fue Ismail Matar. Su trabajo pronto la convirtió en un puente entre el Golfo Pérsico y Europa. En 2012, gracias a la confianza depositada en ella por influencia de Jean-Michel Aulas, presidente del Lyon, realizó el fichaje de Hamdan Al-Kamali, marcando un hito en la historia del fútbol femenino.
A pesar de su éxito, la lucha de Sonia no terminó ahí. En 2014, tras una reunión incómoda con un alto cargo del fútbol femenino en Francia, atravesó un momento desgarrador que la hizo cuestionar su lugar en el negocio. Esta experiencia la llevó a escribir un libro autobiográfico, en el que relata su lucha y los obstáculos enfrentados para abrirse camino en un mundo predominantemente masculino.
Sonia ha representado a destacadas jugadoras como Amandine Henry y Kheira Hamraoui, convirtiéndose en una de las agentes más influyentes del fútbol femenino. Su trabajo ha sido crucial en la profesionalización del deporte femenino, destacando que muchos jugadores estaban negociando sus contratos sin agentes. Pionera en su campo, también celebró el primer traspaso con dinero en el fútbol femenino francés, una muestra palpable de su impacto.
Hoy, Sonia dirige su propia agencia, HEESSO Sports, donde sigue gestionando talentos y colaborando en proyectos de adquisición y desarrollo en clubes y ligas, tanto en Francia como en el extranjero. A pesar de los avances, reconoce que todavía hay un camino largo por recorrer: “Conozco solo a tres o cuatro mujeres que son agentes. Hoy, trabajo como agente, intermediaria y asesora, siempre viajando y conectando con clubes y jugadores.”
Uno de sus mayores logros fue la venta del Clermont Foot, el club de su ciudad natal, al empresario suizo Ahmet Schaefer, lo que permitió al club alcanzar su primer ascenso a la Ligue 1. Sonia ahora se siente orgullosa de ser reconocida como una de las mejores agentes del mundo en el fútbol femenino, representando a jugadoras que han demostrado su valía y sacrificio en un entorno que continúa luchando contra la desigualdad de género.
A medida que avanza en su carrera, Sonia Souid continúa siendo un símbolo de perseverancia y cambio en un sector donde muchas mujeres están comenzando a forjar su camino. Aunque el camino ha sido duro, su lucha ha valido la pena, y su historia inspiradora resuena en aquellos que buscan cambiar las normas establecidas.
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