Jony Ive, creador de los más importantes dispositivos de Apple, o Marc Newson, Ferrari no presentó su último bólido sino una colección de moda. También estaban allí dos pilotos de este fabricante italiano de deportivos de lujo, Charles Leclerc y Carlos Sainz. Y ninguno parecía fuera de lugar: sobre una pasarela montada en la cadena de montaje de la histórica fábrica de Maranello, un casting mixto paseó unos diseños a medio camino entre el motor y la indumentaria.
Había aparatosas cazadoras con costuras que parecían termoselladas, gabardinas en rojo brillante como carrocerías y cinturones de seguridad que ceñían la cintura con el logo del cavallino rampante.
Firmada por Rocco Iannone, un diseñador formado en Dolce & Gabbana y Giorgio Armani. “Ferrari quiere ser el líder de la excelencia italiana, y el mejor en creatividad en nuestro país”.


