La reciente orientación federal que regula la distribución de $5 mil millones en fondos para la instalación de cargadores de vehículos eléctricos en los Estados Unidos podría propiciar un giro en la financiación hacia operadores de estaciones de servicio y paradas de camiones. Este cambio podría hacer que la experiencia de cargar un vehículo eléctrico se asemeje más a la actual, donde los automovilistas se detienen en lugares familiares.
La semana pasada, el Departamento de Transporte de EE. UU. emitió nuevas pautas provisionales para el programa de Infraestructura Nacional de Vehículos Eléctricos (NEVI). Estas normas proporcionan a los estados directrices sobre cómo desembolsar los fondos destinados a los nuevos cargadores de vehículos eléctricos rápidos, con el objetivo de crear una red nacional de aproximadamente 500,000 cargadores públicos. Este programa, establecido en 2021 por la legislación de infraestructura de la administración Biden, intenta aliviar uno de los mayores miedos de los compradores de vehículos eléctricos: quedarse sin carga.
Sin embargo, este programa enfrentó críticas al inicio de la administración de Donald Trump, quien abogó por eliminar lo que llamó un “mandato de vehículos eléctricos”. El Departamento de Transporte interrumpió su implementación durante varios meses, lo que llevó a suspensiones en el financiamiento para diversos estados. Fue solo después de que un grupo de estados de tendencia demócrata ganara batallas legales que se reinició el financiamiento en algunas regiones.
A pesar de que las nuevas directrices son aún provisionales y carecen de carácter vinculante, siguen en gran medida el mismo enfoque de antes. La Administración Federal de Carreteras busca “agilizar” el programa para facilitar que los estados dispensen dinero para la instalación de cargadores. La reciente guía solicita que los estados presenten planes actualizados para la utilización de estos fondos en un plazo de 30 días.
Entre las novedades, destaca una disposición que alienta a los estados a destinar fondos a ubicaciones de carga cuyas empresas propietarias también sean dueñas del terreno. Este enfoque busca acelerar la entrega de proyectos y beneficia principalmente a los jugadores establecidos en la industria del combustible, predominantemente basada en gasolina. Los beneficiarios más probables incluyen empresas reconocidas en el ámbito de los viajes por carretera, como Pilot Flying J, Love’s Travel Stops y TravelCenters of America, así como cadenas de tiendas de conveniencia y algunos grandes almacenes.
En la actualidad, estas recomendaciones federales son solo eso: recomendaciones. No obstante, si los estados siguen el consejo y distribuyen miles de millones en fondos públicos a estas compañías, los conductores de vehículos eléctricos podrían encontrar que los lugares donde cargan sus autos son muy similares a los que utilizan hoy en día para repostar gasolina.
Este enfoque tiene su lógica, según Loren McDonald, analista jefe de Paren, una firma de análisis de datos sobre carga de vehículos eléctricos. La instalación de cargadores de vehículos eléctricos ya es un proceso complejo que requiere permisos, construcción y la adquisición de costosos y a menudo difíciles de conseguir equipos eléctricos. Con la nueva disposición, se evitan las complicaciones relacionadas con las negociaciones de arrendamiento, que pueden retrasar proyectos durante meses.
Adicionalmente, datos de encuestas indican que los conductores de vehículos eléctricos prefieren estaciones que ofrezcan servicios similares a los de las paradas de camiones, ya que la carga puede tardar entre 15 minutos y una hora, dependiendo del tipo de vehículo. Tiffany Wlazlowski Neuman, portavoz de la Asociación Nacional de Propietarios de Paradas de Camiones, alabó esta nueva disposición del NEVI y enfatizó que los conductores valoran la continuidad en su experiencia de repostaje. “La experiencia de recarga eléctrica debe ser lo más similar posible a la experiencia de repostaje actual y adaptarse a los comportamientos y hábitos de los consumidores”, expresó en un comunicado.
Se espera que estas reformas, aunque todavía en las etapas iniciales, marquen un avance significativo en la manera en que los Estados Unidos afrontan el despliegue de infraestructura para vehículos eléctricos, transformando la carga de estos autos en una experiencia que se asemeje más a la familiaridad de las estaciones de servicio actuales.
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