En la pintoresca localidad de Arcugnano, cerca de Vicenza, Italia, un insólito episodio ha captado la atención del público y los tribunales durante más de cinco años. En el centro de esta saga se encuentra Franco Malosso, quien presumía de haber descubierto un sitio arqueológico que, supuestamente, albergaba artefactos de la época Neolítica y Greco-Romana. Sin embargo, lo que inicialmente pareció un hallazgo extraordinario resultó ser un elaborado engaño.
Los ilustres visitantes que pagaban 40 euros por el acceso a este sitio nunca sospecharon que lo que estaban viendo eran edificaciones modernas, cuidadosamente diseñadas para parecer antiguas. Investigaciones realizadas en 2016 por la fiscalía local desmantelaron la farsa: los “artefactos” eran en realidad bloques de piedra apilados y tratados para parecer deteriorados, estatuas de yeso y columnas de concreto, y hasta un estanque artificial recién excavado en un área de 5,000 metros cuadrados que previamente había sido un bosque protegido.
La historia de Malosso no solo se limitó a la creación de este fraude arquitectónico. En 2019, un tribunal de Vicenza lo condenó por múltiples delitos, que incluían construcción ilegal y falsificación artística. Su castigo consistió en dos años y cuatro meses de prisión, acompañado de una multa de 3,000 euros. A pesar de sus intentos de apelar y las distintas estrategias legales presentadas, como argumentar que sus crímenes habían prescrito, la Corte de Casación de Italia reafirmó su culpabilidad en diciembre de 2021. Esta corte determinó que los delitos eran continuos y no limitados por el tiempo, y ratificó la sentencia inicial.
A casi una década desde el inicio de la investigación, Malosso, de 69 años y conocido también como “Von Rosenfranz”, está cumpliendo su condena en un penal de Ventimiglia, un pueblo costero donde se había trasladado. Además, se le ha ordenado restaurar la tierra a su estado original, eliminando las estructuras fraudulentas que tanto engañaron a los turistas.
Este extraño capítulo en la historia de Arcugnano finalmente parece llegar a su fin, dejando como lección la importancia de la vigilancia y la integridad en la preservación del patrimonio cultural.
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