La jornada del sábado en la Eurocopa pasó a un segundo plano después de lo vivido en Copenhague, donde el mundo del fútbol quedó atónito ante el desvanecimiento de Christian Eriksen durante el Dinamarca-Finlandia. La rápida intervención de su compañero Simon Kjaer y de los médicos de la selección danesa fue fundamental para salvar la vida al jugador, que permanece hospitalizado y a la espera de más pruebas para determinar las causas de lo sucedido.
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Martin Boesen es uno de los sanitarios que le atendió en el césped y le realizó la maniobra de reanimación RPC (reanimación cardiopulmonar) ante el estupor de los demás jugadores, que formaron una muralla para que los médicos pudieran trabajar lejos de las cámaras. Boesen destacó la gravedad de la situación. “No voy a contar ningún detalle sobre su estado, voy a contar lo que vimos. Cuando llegamos, Christian estaba inconsciente. Se encontraba acostado de lado y respiraba. Inicialmente pude sentir un latido del corazón. Pero de repente se detuvo e inmediatamente comenzamos la reanimación”, recuerda. Esa rápida actuación fue clave para que el jugador pudiera recuperar la consciencia antes de abandonar el campo rumbo al hospital.
El médico también quiso destacar la buena colaboración que hubo con los sanitarios de la UEFA: “El equipo médico actuó rápidamente. Trabajamos juntos e hicimos lo que teníamos que hacer para lograr reanimar a Christian. Antes de que lo llevaran al hospital ya hablaba”.


