Las Plataformas de Transporte Digital (DTP, por sus siglas en inglés) experimentaron un rápido auge en las principales economías de América Latina durante la pandemia de COVID-19 y ahora están experimentando un crecimiento sostenido a pesar de desafíos importantes como la inestabilidad, la falta de operaciones y leyes laborales para mantener una tasa de crecimiento constante.
En países como Chile, por ejemplo, se han convertido en uno de los mejores flotadores para miles de inmigrantes ilegales atrapados en un laberinto burocrático tratando de obtener visas y permisos de trabajo.
En países como Chile, por ejemplo, se han convertido en uno de los mejores flotadores para miles de inmigrantes ilegales atrapados en un laberinto burocrático tratando de obtener visas y permisos de trabajo.
No hay cifras oficiales sobre el número de ‘ciclistas’, pero cada vez que salgo hay decenas de motos o bicicletas con mochilas con los logos de multinacionales en el campo de Cornershop, Pedidos Ya, Rappi y Uber Eats.
El último informe del Ministerio del Trabajo cifra la cifra en cerca de 300.000, de los cuales el 43% son chilenos y el 57% extranjeros, en su mayoría venezolanos (42,5%), seguidos de colombianos (4,4%), peruanos (3,5%). Principalmente masculino.
“En Chile no hay datos oficiales sobre cuantos trabajadores hay porque las empresas han sido muy celosas y porque en el negocio hay una alta tasa de informalidad”, explica a EFE Rodrigo Palomo, de la Universidad de Talca.
La situación laboral de estos “riders”, la mayoría trabajadores independientes, se rige por la llamada “Ley Uber” y la Ley 21.431, que modifica el Código del Trabajo y establece normas comunes aplicables a todos los trabajadores, sean asalariados o independientes.
“Los ‘riders’ se han ido organizando”, señala Palomo y pone como ejemplo interesante el sindicato de Cornershop, plataforma chilena comprada en 2021 por Uber, con quien tuvo “una primera negociación colectiva” ya que “nunca había negociado colectivamente en ningún país del mundo”.
En Brasil, que según un estudio de la escuela de negocios Fundación Getúlio Vargas (FGV) supone la mitad del mercado de entregas a domicilio de comida en Latinoamérica, los problemas apuntan a la amenaza de monopolio e igualmente a la precariedad laboral, cuestiones que el gobierno de Lula Da Silva asegura estar dispuesto a combatir.
De acuerdo con FGV, el 80 por ciento del mercado está concentrado en la empresa local iFood, que en 2020 ya recibió un serio varapalo del Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE) -órgano antimonopolio- al vetarle los contratos de exclusividad con restaurantes tras una denuncia de Uber Eats y la colombiana Rappi.
En Argentina, el mercado se reparte entre Pedidos Ya (76 por ciento), parte del cluster international Delivery Hero fundado en Alemania, Rappi (22 por ciento), y otra docena de empresas, que en la actualidad entregan a domicilio el 67 por ciento de los productos comprados por canales electrónicos frente al 39 por ciento antes de la pandemia, según un informe de Kantar y la Cámara Argentina de Comercio Electrónico correspondiente al primer semestre de 2022.
En México se sitúa entre los diez primeros países del mundo con más ventas en comercio electrónico, y la mitad de la población compra alimentos y bebidas por canales digitales, según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO).
Un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y la Asociación de Internet Mx asegura que plataformas, como Uber, Didi y Rappi, impactaron positivamente al sector de la restauración, con un crecimiento de hasta 33 por ciento para los establecimientos que adoptaron estos canales.
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