En una noticia que ha captado la atención del mundo del arte, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York ha incluido en su colección una obra del insigne maestro renacentista Leonardo da Vinci. Sin muchos anuncios, el museo exhibe ahora el pequeño cuadro Madonna of the Yarnwinder, atribuido a Da Vinci y su estudio, que data aproximadamente de 1501. Este cuadro pertenece a la colección del millonario coleccionista Kenneth C. Griffin, aunque no se ha dado a conocer cuándo lo adquirió.
El Madonna of the Yarnwinder ha sido colocado en la galería 609, entre obras de Francesco Francia y Andrea Solario, pero sorprendentemente, durante una visita reciente, no estaba atrayendo la atención esperada. La obra, también conocida como la Lansdowne Madonna por haber pertenecido a la Marchioness de Lansdowne en el siglo XIX, es emblemática y poco vista en América del Norte, ya que la mayoría de las obras de Da Vinci se encuentran en el Louvre o en la Galería Uffizi de Florencia. De hecho, la única otra obra de Da Vinci en exhibición permanente en el continente americano es Ginevra de’ Benci, en Washington D.C.
La obra de 20 pulgadas de altura presenta a un niño Jesús sentado junto a su madre, la Virgen María, que sostiene un ovillo de hilo, simbolizando la crucifixión. Este objeto, tradicionalmente conocido como un “niddy-noddy”, resalta la conexión simbólica entre el acto de hilar y el sacrificio de Cristo. Curiosamente, otra versión de esta pintura se exhibe en las Galerías Nacionales de Escocia, y tiene una historia notable, ya que fue robada en 2003 y recuperada cuatro años después.
Aunque el Metropolitan Museum ha mantenido la llegada de esta obra en un perfil bajo, el anuncio inicial provino de un comerciante de arte neoyorquino, quien compartió la noticia en Instagram. Además, el museo no ha proporcionado información adicional sobre la pintura a pesar de varios intentos de contacto.
Históricamente, la Madonna of the Yarnwinder ha sido objeto de discusiones académicas sobre su autenticidad y calidad. Martin Kemp, un renombrado experto en Da Vinci, ha señalado que aunque la obra presenta ciertos elementos leonardescos, la obra expuesta en el Met refleja la influencia del maestro pero con matices de estilo que sugieren la participación de su taller en su creación. Según Kemp, la obra exhibida actualmente podría considerarse una de las mejores versiones de esta composición, destacando su importancia tanto técnica como simbólica.
Por otro lado, la colección de Griffin destaca no solo por incluir a Da Vinci, sino también por sus significativas adquisiciones en el arte contemporáneo, incluyendo obras de Jean-Michel Basquiat. Kemp ha expresado su satisfacción de que esta pieza haya salido a la luz pública, ya que había estado fuera del ojo del público durante un tiempo considerable.
En resumen, la llegada del Madonna of the Yarnwinder al Metropolitan Museum representa no solo una oportunidad para que el público norteamericano vea una de las obras menos accesibles de Da Vinci, sino también un momento significativo en la historia del arte, que resuena con la búsqueda constante de conexión entre el arte y la vida. Esta obra, aunque de dimensiones modestas, encierra en sí misma un enorme peso histórico y cultural, prometiendo ser un punto de referencia tanto en estudios académicos como en la apreciación del arte en general.
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