En una propuesta innovadora que reinterpreta la clásica obra de Chaikovski, el Teatro de las Artes del Centro Nacional de las Artes (Cenart) presenta “El otro cascanueces”, un espectáculo que trasciende las fronteras culturales y invita al público a explorar temas de esperanza, injusticia y valentía. Este montaje, que se desarrolla en un universo donde la danza contemporánea se entrelaza con tradiciones de diversas partes del mundo, se exhibirá hoy y mañana en la misma sede.
Bajo la dirección de Diego Vázquez, esta adaptación única incorpora elementos de la cultura palestina, representados a través de la figura de un pescador de Gaza. Esta inclusión, que surge de las experiencias del director durante su tiempo en Cisjordania y en la Flotilla Global Sumud hacia Gaza, ofrece una reflexión sobre la injusticia que enfrenta este pueblo. Vázquez enfatiza que su objetivo no es solo presentar una versión del cuento de ETA Hoffmann, sino rendir homenaje a una cultura que vive situaciones de gran dificultad, destacando la imposibilidad de acceder al mar que sus antepasados conocieron.
El espectáculo se basa en la narrativa clásica, pero se enriquece con múltiples estilos de danza, incluyendo danza aérea, hip hop y voguing, creando así un diálogo vibrante entre diferentes lenguajes corporales. Vázquez comparte que integrar diversos estilos permite que cada bailarín aporte su propia experiencia al escenario, creando una experiencia única tanto para quienes aman el clásico como para nuevas generaciones. Este enfoque innovador no solamente preserva la esencia de la historia, sino que la expande al interlocutor contemporáneo.
La obra se desarrolla en dos actos: el primero transcurre en la juguetería mágica de Drosselmeier, donde la protagonista, María, descubre el misterio del Cascanueces. En el segundo acto, se presenta un encuentro multicultural en el castillo de la Reina del Invierno, donde conviven personajes de diferentes tradiciones, como una voguera china y un poeta ruso, así como el mencionado pescador palestino, todos reunidos por Drosselmeier en su búsqueda de la nuez mágica de Kratacuk.
La participación de niños y jóvenes de academias de danza de la Ciudad de México no solo enriquece el elenco, sino que también fortalece el tejido comunitario y ofrece una valiosa experiencia profesional formativa a los jóvenes artistas. El diseño de iluminación, escenografía y vestuario, a cargo de Diego Vázquez, junto con las asistencias coreográficas de Sarah Matry-Guerre y Argelia Guerrero, complementan la riqueza visual del espectáculo.
Vázquez concluye su visión con un llamado a la conciencia social, recordando que las infancias de Gaza son un reflejo de las realidades de niños en México, que también enfrentan violencia y vulnerabilidades. “El otro cascanueces” no solo busca entretener, sino también sensibilizar a su audiencia sobre la dignidad y derechos de todos los niños, reiterando que merecen vivir libres y felices.
Con boletos a 250 pesos, la música de Chaikovski y la innovación de un elenco diverso garantizan que estas funciones sean una experiencia memorable para todos los asistentes. Para más detalles sobre horarios y disponibilidad, se recomienda consultar el sitio web de Cenart.
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