Antes de que el martes saliera el sol en Barcelona, Pedri y Ferran Torres se reunieron en la ciudad deportiva azulgrana para que los llevaran al aeropuerto, donde les aguardaba también el presidente Joan Laporta. Dieron negativo en el último PCR y ya podían volar a Riad para participar en la semifinal de la Supercopa. Buena noticia para Xavi, que desde que se lesionara Memphis tras el encuentro ante el Bayern (hace siete duelos), no ha contado con una línea ofensiva de garantías, sino que era un ataque improvisado con ascensiones gratificantes de Abde y Jutglà, aunque lejos de lo que se planificó en su día por el área deportiva.
Entre otras cosas porque Ansu también estaba roto y porque Pedri llevaba demasiados meses sin ponerse las botas. Además, Luuk De Jong no carburaba, por más que sí que ha respondido en los últimos envites pero siga expresando que su fútbol chirría con la idea de toque y posesión de Xavi. Pero todos ellos, incluso Ferran Torres, han recibido el alta. “Este será otro Barcelona”, resuelve un ejecutivo azulgrana.
Se tenía dudas con Pedri porque sumaba 122 días y 24 partidos de baja. “Está para jugar, totalmente recuperado muscularmente”, confirma un trabajador del club, al tiempo que desvela que de no haber contraído la covid ya hubiese tenido algún minuto en el último duelo liguero. Para el canario, exprimido el curso pasado, ha sido un proceso tedioso.
Primero los médicos diagnosticaron mal la lesión en el cuádriceps izquierdo, por lo que al regresar contra el Benfica, dos semanas después, volvió a ver las estrellas. Un revés que se magnificó de nuevo, unos meses más tarde, antes de enfrentarse al Espanyol porque recayó de la lesión, quizá por acelerar demasiado con las cargas. Pero llegó el doctor Pruna —exigencia de Xavi— y se cambió la filosofía porque antes se cifraba el regreso de Pedri en tal o cual partido y ahora, simplemente, los plazos se valoran a cada semana con calma y sin premura. “Este parón le ha hecho trabajar en lo físico”, resaltan sorprendidos desde el vestuario.
Más que nada porque el club le ha puesto un preparador para hacer trabajo extra y bien que lo ha notado: ha ganado cuatro kilos de masa muscular. Un cambio que también aprecia Xavi y que le ha pedido que a su regreso lidere al Barça en la creación ofensiva.
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