El Gobierno de Pedro Castillo llegó al poder sin el voto capitalino y con la preferencia mayoritaria de los ciudadanos de regiones y de pueblos originarios. Por ello, en su primera entrevista a un diario a fines de agosto, el ministro de Cultura, Ciro Gálvez —un abogado quechua-hablante— dijo que revisaría la lista de la delegación oficial a la FIL Guadalajara, la feria más importante de América Latina, para incluir a intelectuales de algunas de las “55 culturas diferentes” que existen en Perú.
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Los 60 nombres del país invitado de honor a la FIL habían sido hecho públicos antes del cambio de Gobierno, el 27 de julio, por el ministro de cultura saliente, Alejandro Neyra, y la directora de la FIL, Marisol Schulz. La nueva lista, difundida este miércoles, ha causado malestar entre los escritores que fueron desconvocados, y entre los incluidos: siete de estos se han retirado en protesta a los cambios en la lista.
Las escritoras de mayor perfil excluidas de la delegación peruana son las narradoras Katya Adaui, Karina Pacheco y Gabriela Wiener, reconocidas por su obra y por sus posiciones feministas. Las tres han publicado libros este año. También quedó fuera de la invitación la historiadora Carmen McEvoy. El Ministerio de Cultura anunció el miércoles en un comunicado que ampliaba el número de integrantes de la delegación para el principal evento editorial latinoamericano, “con la finalidad de contar con una mayor diversidad de autores de las regiones”.
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El ministerio de Cultura mencionó el miércoles como otro de los criterios de exclusión “la participación de algunos escritores en ferias del libro internacionales en años recientes”. Preguntada por este diario, la entidad informó que desestimó la participación de autores que conformaron en 2018 la delegación oficial peruana en la Feria del Libro de Santiago (Filsa).
Sin embargo, Adaui sospecha que a Wiener, Pacheco y a ella las han excluido por ser “escritoras incómodas por su feminismo”. ”Gabriela, Karina y yo estamos políticamente comprometidas con un proyecto de país que incluya y celebre también las diversidades en la escritura. A varones no se los reemplaza; a las mujeres sí, con otras. En el rubro llamado ‘escritura’ de la lista, de 45 invitados, solo 18 son mujeres”, anota la autora del libro de cuentos Geografía de la oscuridad, publicado por Páginas de Espuma.
Adaui recuerda que en su discurso de esta semana en Naciones Unidas, el presidente Pedro Castillo dijo que las mujeres importan. Pero “¿cómo estamos pensando la literatura peruana de cara al Bicentenario —motivo por el cual Perú es invitado de honor— si se parte de la premisa de una inclusión que excluye?”, cuestionó.
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“Hasta cierto punto, al excluirnos, hay un intento de censura o pretensión de invisibilizar nuestros trabajos, como autoras mujeres”, coincidió Pacheco, quien acaba de publicar su nueva novela El año del viento y es la narradora más importante de Cusco.
La escritora y también directora del sello editorial Ceques, Pacheco, explicó que la decisión del Gobierno de modificar la delegación oficial refleja un desconocimiento básico del funcionamiento de una feria internacional del libro, pues “perjudican a los organizadores internos y externos, ya que muchos estábamos programados no solo para actividades en la sede principal, sino en colegios o universidades. Además, desorganizan las mesas planificadas temáticamente”.
Consultado el ministerio de Cultura sobre el impasse que está causando a la FIL, respondió que está “ajustando la programación de actividades a fin de incorporar a los nuevos integrantes de la delegación. La Universidad de Guadalajara ya está al tanto de la modificación”.
“Lo que necesitamos es una política cultural y editorial de largo aliento y descentralizada, para que cuando tengamos que hacer una lista de escritores representativos de todo Columna Digital, no estemos improvisando y se tengan diferentes posibilidades. La política cultural y educativa no se improvisa, y se requiere apoyo a las editoriales”, planteó Grecia Cáceres, escritora peruana residente en París que ha participado en delegaciones oficiales en ferias anteriores.
Rechazo y renuncia
Pasado el mediodía del jueves, nueve autores ya habían declinado participar. El primero fue el narrador Juan Carlos Cortázar. “Más allá de los detalles, queda cada vez más clara la forma torpe y simplona como la actual gestión ministerial piensa orientar las políticas culturales. Si así, de manera tan poco transparente y sin criterios sobre la mesa, excluyen a personas tan relevantes del quehacer literario nacional, tiemblo al pensar cómo se manejarán cosas más complejas. No me siento cómodo en una delegación así. No me siento cómodo, además, con el maltrato a escritoras y escritores que leo. Que alguien más ocupe el espacio”, dijo en Facebook el autor de la novela Como si nos tuvieran miedo.
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Adicionalmente, han renunciado a la delegación oficial la autora de literatura infantil Micaela Chirif, los narradores Gustavo Rodríguez, Alonso Cueto y Rafael Dummet, y la dramaturga Mariana de Althaus. La periodista Nelly Luna renunció a la delegación oficial en agosto, luego de que el ministro Gálvez informara que revisaría la lista para evitar que solo hubiera representantes “de la aristocracia” y los sectores socioeconómicos A y B. A última hora del jueves renunciaron la autora de no ficción Teresina Muñoz-Nájar y el periodista Joseph Zárate.
La gestión de Gálvez en el sector Cultura ha recibido otras críticas porque aún no ha nombrado los reemplazos del viceministro de Interculturalidad, del director de la Biblioteca Nacional y del presidente de los medios de comunicación estatales.


