Los precios del oro experimentaron un notable incremento el jueves 11 de junio de 2026, tras la sorprendente decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de cancelar los ataques militares previstos contra Irán. Esta medida alivió las inquietudes sobre una posible inflación impulsada por el petróleo y el aumento de las tasas de interés, factores que habían mantenido a los mercados en estado de alerta.
El oro al contado subió un 3.42%, alcanzando los 4,210.89 dólares por onza, después de haber registrado su nivel más bajo desde finales de noviembre al iniciar la jornada. Por otro lado, los futuros del oro estadounidense con vencimiento en agosto cerraron en 4,114 dólares, marcando una caída del 0.5%. Esta ligera disminución en el mercado de futuros no opacó el resurgir del oro al contado, que se vio respaldado por la noticia de la cancelación de los ataques.
Trump, quien había amenazado con intensificar los ataques y expresar su deseo de “tomar” la isla de Kharg, un punto estratégico para la exportación de petróleo, dio un giro inesperado al desestimar dichos planes. Ryan McKay, estratega de Materias Primas de TD Securities, comentó sobre la situación: “Hemos visto titulares sobre acuerdos similares muchas veces y no se han concretado; pero si resulta ser cierto, entonces sí, podría ayudar a que el oro se recupere de sus mínimos”.
En un contexto más amplio de metales preciosos, la plata también experimentó un aumento significativo, subiendo un 6.21% hasta alcanzar los 67.35 dólares por onza. El platino y el paladio no se quedaron atrás, subiendo un 2.6% y 4.4%, respectivamente, lo que indica un interés creciente en estos activos como refugios seguros en tiempos de incertidumbre económica.
Sin embargo, el panorama fue más mixto para los metales industriales. El contrato de referencia de tres meses del cobre en la Bolsa de Metales de Londres (LME) cayó un 0.26%, situándose en 13,489.28 dólares por tonelada métrica. Esta caída empujó a los fondos a liquidar posiciones, influenciados por el temor al aumento de las tasas de interés y un crecimiento económico global desalentador. No obstante, las pérdidas en el cobre fueron atenuadas por la especulación sobre posibles aranceles de importación de Estados Unidos sobre el cobre refinado.
Por otro lado, el aluminio en la LME subió un 1.24% hasta los 3,518.48 dólares por tonelada, impulsado por preocupaciones sobre posibles escaseces debido a un conflicto prolongado. Esta dinámica pone de manifiesto la interconexión entre los mercados de metales preciosos e industriales, exacerbada por las tensiones geopolíticas y las condiciones económicas globales.
A medida que se desarrollan estos eventos, la atención de los inversores se centra en la evolución de la situación en Irán y en las repercusiones que esto puede tener en el mercado de materias primas, así como en el comercio internacional en general.
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