Los precios del oro han registrado una caída significativa este lunes, impulsados por el fortalecimiento del dólar y los temores renovados de inflación que surgen tras un nuevo cierre del estrecho de Ormuz, lo que ha llevado a un incremento notable en los precios del petróleo.
A las 11:03 GMT, el oro al contado perdió un 0.8%, cotizando a 4,790.59 dólares por onza, alcanzando su nivel más bajo desde el 13 de abril. Los futuros del oro en Estados Unidos para entrega en junio también experimentaron una baja del 1.4%, quedando en 4,811 dólares. Esta tendencia refleja la complejidad del contexto económico actual, donde el alza del crudo tras los recientes acontecimientos en el estrecho de Ormuz ha reavivado los riesgos inflacionarios, lo que ha colocado al oro como un activo de refugio en un segundo plano frente al dólar.
Han Tan, analista jefe de mercados de Bybit, señaló que “los riesgos de inflación siguen siendo palpables”, sugiriendo que a menos que se produzca una desescalada significativa en el actual conflicto, el oro al contado podría continuar estancado por debajo de los 5,000 dólares. Esta declaración se enmarca en una situación tensa, ya que Estados Unidos interceptó un buque de carga iraní que intentaba romper el bloqueo impuesto, mientras que Teherán promete represalias, alimentando temores de reanudación de hostilidades.
Simultáneamente, el petróleo ha visto un incremento cercano al 5% debido a las preocupaciones sobre un posible colapso del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, con el tráfico por el estrecho de Ormuz prácticamente paralizado. Este escenario no solo afecta al oro, sino también a otros metales preciosos. La plata, por ejemplo, ha caído un 2.1%, situándose en 79.07 dólares por onza; el platino ha descendido un 1.7%, cotizando a 2,066.9 dólares; y el paladio también se ha reducido en un 1.6%, con un precio de 1,533.64 dólares.
El fortalecimiento del índice dólar ha encarecido aún más al oro, que se cotiza en el billete verde, dificultando su accesibilidad para tenedores de otras divisas. Esto, sumado al aumento en el rendimiento de los bonos referenciales del Tesoro estadounidense a 10 años, eleva el costo de oportunidad de poseer lingotes, que no generan intereses.
En conclusión, el panorama para el oro en el corto plazo parece incierto, con la presión del dólar y las expectativas inflacionarias marcando el compás del mercado. Mientras las tensiones geopolíticas persisten, los inversores deberán mantenerse atentos a los indicadores económicos que puedan influir en el valor de este tradicional activo refugio.
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