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El Papa condena la violencia machista: “Basta, herir a una mujer es ultrajar a Dios” | Sociedad

por en InternacionalTiempo de lectura: 3 min

En la primera misa del año, el papa Francisco criticó este sábado la violencia machista y reivindicó el papel de las mujeres en la Iglesia. “Cuánta violencia hay contra las mujeres. Basta, herir a una mujer es ultrajar a Dios, que tomó la humanidad de una mujer”, dijo Francisco en la basílica de San Pedro del Vaticano. “La Iglesia es madre, es mujer. Por ello, desde esta respuesta se puede encontrar el lugar de la mujer en la Iglesia”, recalcó.

El Papa presidió esta misa del 1 de enero, mientras que ayer, 31 de diciembre, asistió a la de Fin de Año, sentado en una silla a la derecha de la basílica, y se levantó solo para pronunciar la homilía. Este sábado, el Pontífice habló de las mujeres y a las madres, y dijo que tienen una “mirada inclusiva, que supera las tensiones conservando y meditando en el corazón”.

En la homilía, el Papa presentó el pesebre de Belén como “la prueba de que Dios está junto a los pastores; nace en un pesebre, un objeto muy conocido para ellos, mostrándose así cercano y familiar”. “Su pobreza es una hermosa noticia para todos, especialmente para los marginados, para los rechazados, para quienes no cuentan para el mundo. Dios llega allí sin ninguna vía preferencial, sin siquiera una cuna. Aquí está la belleza de verlo recostado en un pesebre”, afirmó.

El Pontífice destacó que María “tuvo que pasar por ‘el escándalo del pesebre”. “Pensemos en el sufrimiento de la Madre de Dios. ¿Qué hay más cruel para una madre que ver a su propio hijo sufrir la miseria? Es desconsolador. No se podría reprochar a María si se hubiera quejado por toda esa inesperada desolación. Pero no se desanimó. No se desahogó, sino que permaneció en silencio”, incidió.

Asimismo, subrayó que las madres “saben mantener unidos los hilos de la vida” y por eso son esenciales en el mundo actual, porque son “capaces de tejer hilos de comunión, que contrarresten los alambres espinados de las divisiones, que son demasiados”. También elogió que “no miran el mundo para explotarlo, sino para que tenga vida” y “logran mantener unidos los sueños y lo concreto, evitando las desviaciones del pragmatismo aséptico y de la abstracción”.

Tras la misa, el Papa se asomó a la ventana del palacio apostólico del Vaticano para rezar el Ángelus con los fieles de la plaza y pedir la paz en el mundo: “Se necesita la paz. He estado viendo imágenes en un programa de televisión, de guerra, de miseria. Esto ocurre hoy en el mundo. Queremos paz”.

Momentos antes del rezo, destacó que la paz se construye con atención a los demás, justicia y perdón. También reconoció que el mundo vive “aún tiempos inciertos y difíciles a causa de la pandemia” y que “son muchos los que están atemorizados por el futuro y agobiados por las situaciones sociales, los problemas personales, los peligros que provienen de la crisis ecológica, de las injusticias y de los desequilibrios económicos planetarios”.

Finalmente, quiso acordarse de “las jóvenes madres y en sus hijos que huyen de las guerras y de las carestías o que esperan en los campos de refugiados”.

La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.

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Datos basados en información reportada originalmente por elpais.com.

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