La Galería Hilario Galguera Condesa de la Ciudad de México acoge hasta el 29 de noviembre la exposición “El valle de las ánimas”, una inmersión artística del destacado creador Erick Saucedo. Nacido en 1991, Saucedo presenta una obra que transita entre la vida y la muerte, tejiendo un espacio simbólico donde convergen espiritualidad, cultura pop y violencia.
Bajo la curaduría de Gonzalo Ortega, la exposición se caracteriza por una madurez técnica y emocional, representando un hito en la trayectoria del artista. A través de sus pinturas y dibujos, el público se adentra en un universo anímico lleno de arquetipos como el conejo blanco, la serpiente y el dios murciélago, que funcionan como claves para descifrar su visión sobre la existencia y el más allá.
El artista expresa su inquietud sobre la mortalidad y la coexistencia mexicana con la muerte, destacando que su representación de un purgatorio es menos un lugar de sufrimiento y más un espacio de transición pacífica. Este “Valle de las Ánimas” se erige como un territorio imaginario donde las almas se encuentran con seres divinos, en un diálogo entre el color y la oscuridad.
Entre los temas recurrentes de la muestra se halla la infancia que, lejos de la nostalgia, es abordada como una metáfora de sinceridad. Los personajes que emergen de esta exploración—niños, animales y figuras míticas—se convierten en entidades divinas, habitando paisajes híbridos donde lo macabro y lo tierno conviven con humor y ternura.
El balance técnico en la obra destaca la experiencia del artista en la fusión del dibujo y la pintura. Saucedo confiesa que el proceso creativo ha sido una verdadera montaña rusa emocional, buscando siempre disfrutar y descubrir nuevos horizontes en su labor.
Los cuatro arquetipos centrales—el conejo blanco, símbolo del alma; la serpiente, guía en el camino; el dios murciélago, representación del axis mundi; y el gato negro, encarnación de deseos ocultos—ofrecen una puerta a la comprensión del universo del artista, reflejando una introspección profunda sobre la condición humana.
Con “El valle de las ánimas”, Erick Saucedo reafirma su relevancia en el panorama del arte contemporáneo mexicano. Al mirar hacia el futuro, señala que su próximo proyecto, planeado a desarrollarse durante al menos una década, promete un enfoque más apocalíptico, evidenciando su constante evolución y exploración en la pintura.
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