Adquirir un inmueble es un hito significativo que representa años de esfuerzo y dedicación. No obstante, esta experiencia puede transformarse en una pesadilla si surgen sorpresas indeseadas, como los vicios ocultos que pueden estar presentes en la propiedad. Antes de tomar una decisión final, es crucial asegurarse de que no existan problemas ocultos.
Según Tony Hanná Grayeb, director general de la plataforma Tiburones Inmobiliarios, aunque es complicado calcular el porcentaje exacto de propiedades que presentan vicios ocultos, estima que esto ocurre en más de un 80% de los casos. Problemas como instalación eléctrica defectuosa o filtraciones de agua suelen aparecer una vez concretada la compra.
En países como Estados Unidos, los procesos de compraventa exigen verificar que una propiedad esté libre de vicios ocultos antes de concretar la transacción. Sin embargo, en México todavía no existe tal obligación, lo que hace recomendable contratar servicios de verificación externa.
En el país, hay firmas especializadas ofreciendo un análisis exhaustivo de las condiciones físicas de un inmueble antes de su venta. Este proceso consiste en verificar aspectos como el cumplimiento de las normas de construcción, la funcionalidad efectiva y la identificación de posibles fallas. Manuel Ventosa, director general de Vega Consultores, explica que estas certificaciones ofrecen seguridad tanto para compradores como para vendedores.
Los servicios de certificación incluyen inspecciones técnicas que abarcan desde la estabilidad del edificio hasta el estado de instalaciones eléctricas y sistemas de emergencia. “Cualquier tipo de edificio puede ser certificado, ya que comparten las mismas variables de construcción”, indica Ventosa.
El proceso de certificación implica la contratación de estos servicios y la entrega de documentos técnicos para que se programe una inspección. Durante la primera visita, se revisan aspectos estructurales y se genera un informe inicial de fallas. Si es necesario, se realiza una segunda inspección para verificar que se haya dado cumplimiento a las observaciones, culminando en la entrega de un certificado de conformidad. En casos de persistencia de problemas, se puede realizar una tercera visita.
El costo de este proceso generalmente equivale al 1% del valor del inmueble. Por ejemplo, para una vivienda valorada en 3 millones de pesos, el costo sería cercano a 30,000 pesos. Además, la certificación no solo es aplicable a la compra de inmuebles, sino también en procesos de renta, lo que refuerza su relevancia en el mercado.
En resumen, dada la posibilidad de enfrentar vicios ocultos, es esencial que tanto compradores como vendedores consideren la opción de certificar un inmueble antes de concluir una transacción. La inversión en un dictamen profesional puede prevenir futuros inconvenientes y asegurar una compra o venta exitosa.
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