Estados Unidos se ha convertido en una de las selecciones más fascinantes de seguir en el Mundial de 2026. Como coanfitriona, su debut fue apoteósico, imponiéndose sobre Paraguay con un contundente 4-1. Desde entonces, su trayectoria ha sido nada menos que impresionante, destacándose especialmente durante el primer tiempo de su victoria sobre Australia, donde el marcador final fue 2-0.
Con dos triunfos, el equipo ha igualado su récord en la historia de los Mundiales, cimentando su éxito en la táctica del “pentágono” diseñada por su director técnico, Mauricio Pochettino. Este esquema ha desconcertado a rivales y analistas por igual. Gustavo Alfaro, el entrenador de Paraguay, admitió que descifrar el mediocampo del equipo estadounidense fue un desafío considerable. El planteamiento tactico del pentágono presenta múltiples facetas que complican la defensa del adversario.
La clave del juego reside en la amplitud que ofrecen jugadores como Sergiño Dest y Antonee Robinson, quienes extienden el campo por las bandas. A su vez, la movilidad de jugadores como Tillman y Pulisic, junto con McKennie y Balogun, crea una superioridad numérica en la ofensiva, algo que el equipo paraguayo tuvo dificultades para neutralizar. Alfaro reconoció que esta dinámica permitió a EE. UU. ejecutar pases rápidos, dejando a su defensa en desventaja.
“Nos dominaron táctica, técnica y físicamente. Son un equipo que plantea muchas dificultades porque tienen respuestas para cada problema que se les pueda plantear”, enfatizó Alfaro, destacando la versatilidad de la selección estadounidense.
Pochettino, por su parte, expresó su satisfacción con el rendimiento del equipo, subrayando que, si bien se están logrando buenas actuaciones, esto es solo el comienzo: “Creo que jugamos muy bien, estamos muy contentos, pero esto es sólo el comienzo”. Con un 65% de posesión contra Paraguay y un 62% frente a Australia, el enfoque en la verticalidad y la construcción del juego ha sido notable, recibiendo elogios del exseleccionador Bob Bradley. Este último destacó la fluidez y la capacidad del equipo para abrir espacios. “Cuando empiezan a jugar por fuera, el otro equipo tiene que salir, y eso abre oportunidades por dentro”, manifestó Bradley.
Además, el esquema del pentágono permite que, en caso de perder el balón, EE. UU. mantenga una postura defensiva robusta gracias a la cantidad de jugadores cercanos, lo que facilita la recuperación mediante la “contrapresión”. Sin duda, este enfoque táctico ha dejado a sus rivales en apuros, incapaces de encontrar buenas formas de avanzar.
En resumen, la selección estadounidense ha hecho una declaración contundente en el Mundial de 2026. Con Pochettino a la cabeza, el equipo no solo se presenta como un contendiente fuerte, sino también como un verdadero rompecabezas que los adversarios deberán resolver para alcanzar el éxito en el torneo. A medida que avanzan en la competición, el mundo del fútbol observará con gran interés cómo continúa desplegando su innovador juego.
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