El peso mexicano experimentó una depreciación frente al dólar la semana pasada, cerrando en 17.3428 pesos por dólar, lo que representa una pérdida del 0.67% o 11.47 centavos en comparación con el día anterior, y marcando su segundo día consecutivo de retrocesos. Esta caída se produce en un contexto de fortalecimiento del dólar estadounidense y la reciente visita de Donald Trump a China, un evento que decepcionó a los mercados, intensificando la incertidumbre. Además, persisten temores sobre presiones inflacionarias que podrían influir en la política monetaria.
Con datos del Banco de México, se observa que la depreciación del peso alcanzó un 0.87% en términos semanales, la mayor desde marzo, aunque en lo que va del año sigue registrando una apreciación del 3.69%. En comparación con otras divisas, el florín húngaro, el real brasileño y la libra esterlina se encuentran entre las que más han retrocedido frente al dólar.
Felipe Mendoza, analista de Mercados en EBC Financial Group, señala que el entorno actual para el peso es complicado, marcado por tensiones geopolíticas y debilidades internas. Destaca que el escalamiento del conflicto en Oriente Medio ha elevado los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, influenciado por datos inflacionarios que superaron las expectativas y que podrían llevar a la Reserva Federal (Fed) a incrementar las tasas de interés.
El director de Análisis para Banco Base, Gabriela Siller, aclara que el fortalecimiento del dólar se ha visto impulsado por la decepción de los mercados tras la reunión de Trump en China. Continuar la guerra entre Estados Unidos e Irán y el aumento en los precios de las materias primas, además de las preocupaciones inflacionarias, han contribuido a la presión sobre el peso.
En este contexto, el Índice Dólar (DXY) subió un 0.47%, alcanzando las 99.28 unidades, con un incremento semanal del 1.41%, su mejor desempeño desde principios de marzo. Las expectativas de nuevos incrementos en las tasas de interés de la Fed han crecido, con probabilidades de un aumento en diciembre.
Por otro lado, en el mercado de futuros del Chicago Mercantile Exchange, los inversores parecen mostrar una ligera confianza en que el peso se apreciará, con un aumento del 3.22% en las posiciones especulativas a favor de la moneda mexicana la semana pasada.
Con la volatilidad y la presión inflacionaria en aumento, el panorama futuro parece incierto, y es probable que el tipo de cambio se mantenga en un rango de 17.35 a 17.50 pesos por dólar, si la aversión al riesgo global persiste. Esta situación resalta la interacción entre factores locales e internacionales en la dinámica del mercado cambiario, donde las decisiones de política monetaria y eventos geopolíticos juegan un papel crucial en el futuro del peso mexicano.
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