El peso mexicano se enfrentó a un desafío significativo en la primera jornada de la semana, devaluándose frente al dólar como respuesta a un clima de aversión al riesgo que se apodera de los mercados. En esta jornada, el tipo de cambio culminó en 17.2659 unidades por dólar, descendiendo de 17.1366 unidades del viernes anterior, lo que representa una caída de 12.93 centavos o un 0.76 por ciento.
La fluctuación del precio del dólar transcurrió en un rango que alcanzó un máximo de 17.2922 unidades y un mínimo de 17.1014, mientras que el Índice Dólar (DXY), que mide la fortaleza de la divisa estadounidense contra seis monedas, se situó 0.08% más bajo, en 97.72 puntos.
El contexto de esta depreciación se atribuye a una creciente preocupación sobre la situación de seguridad en México, tras los violentos sucesos del fin de semana relacionados con el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mecho”. Según analistas cambiarios, la aversión al riesgo es resultado de la incertidumbre que estos eventos generan sobre la estabilidad económica del país.
Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, enfatizó que la incertidumbre sobre la duración e intensidad de la violencia es un factor limitante para el normal desarrollo de la actividad económica mexicana. Además, los incidentes violentos llevaron a la cancelación de vuelos, especialmente hacia Jalisco, lo que añade un nivel de complejidad a la situación.
En este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo eco de estas preocupaciones en sus redes sociales, instando a México a intensificar sus esfuerzos contra los cárteles de la droga. La presión externa se ve acentuada por un anuncio de Trump sobre la imposición de un arancel global del 15% a las importaciones a Estados Unidos, lo que ha generado aún más incertidumbre en los mercados.
A pesar de este contexto volátil, el desplome del peso se produjo en un momento en que el INEGI reportó un crecimiento inesperado de la economía mexicana del 0.9% durante el cuarto trimestre, superando las expectativas iniciales. Esto indica que en el año, el PIB del país experimentó un crecimiento desestacionalizado del 0.8%. Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, apuntó que estos datos ofrecen al Banco de México un mayor margen de maniobra para manejar la situación económica, sugiriendo que una economía resistente podría tolerar tasas de interés más elevadas durante más tiempo, en un intento por combatir la inflación que podrían generar los nuevos aranceles.
La interacción entre la seguridad, la economía y las decisiones políticas exteriores, como las de Estados Unidos, continúa creando un entorno complejo e incierto para el peso mexicano y su desempeño en los mercados internacionales. Este panorama no solo afecta la moneda, sino que también plantea importantes implicaciones para el futuro económico del país.
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