El presidente tunecino, Kaïs Saied, ha aprovechado la conjunción de crisis que atraviesa el país para suspender las actividades del Parlamento y cesar al primer ministro, Hichem Mechichi, con el que mantenía un pulso desde el pasado mes de enero. Saied, un político populista elegido en 2019 con más del 70% de los votos, ha justificado su golpe de fuerza en una dudosa interpretación del artículo 80 de la Constitución, que permite al presidente tomar “medidas excepcionales” en caso de una situación de emergencia. Ennahda, el primer partido del Parlamento, ha calificado de “golpe de Estado” una decisión que sitúa a Túnez en una crisis constitucional sin precedentes, y a la transición democrática en su momento más delicado.
Después del anuncio de Saied, retransmitido por la televisión pública pasadas las 21.30, miles de personas salieron a la calle para mostrar su apoyo al presidente haciendo sonar las bocinas de sus coches y ondeando banderas tunecinas. Los hospitales del país se hallan desbordados, y muchos de ellos no poseen de suficiente oxígeno para suministrarlo a los pacientes con covid. En un país de 11 millones de personas, las muertes registradas por el nuevo coronavirus oscilan alrededor de las 200.
Fuerzas Armadas
El presidente realizó un discurso muy duro, con un tono desafiante. “Mucha gente ha sido engañada por la hipocresía, la traición y el robo de los derechos del pueblo. Advierto a cualquiera que piense en recurrir a las armas … a cualquiera que dispare una bala, las fuerzas armadas le responderán con balas”, dijo elevando la voz y con gesto muy serio. De momento, el único partido que ha condenado de forma contundente la decisión de Saied es Ennahda.
Su líder histórico y presidente del Parlamento, Rachid Ghannouchi, acusó al Jefe de Estado de lanzar un “golpe contra la revolución y la Constitución”. “Consideraos que las instituciones todavía en pie, los seguidores de Ennahda y el pueblo tunecino defenderán la Constitución”, afirmó Ghannouchi a la agencia Reuters. El mandatario también anunció la retirada con efecto inmediato de la inmunidad parlamentaria de todos los diputados “para recuperar la paz social y salvar al Estado y la sociedad”.
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La posibilidad de que el presidente Saied se acogiera al artículo 80 de la Constitución para asumir plenos poderes ya fue sugerida por un asesor en un informe que se filtró el mes de mayo. Entonces, se desató una fuerte polémica, y el presidente se desmarcó de la iniciativa públicamente. Por esta razón, en las horas previas al órdago de Saied, nadie podía prevenir este desarrollo de los acontecimientos.
Crisis tras crisis
El conflicto se desató después de que el Jefe de Estado se negará a sancionar el nombramiento de los nuevos ministros en una remodelación del Ejecutivo decidida por el primer ministro, Hichem Mechichi. La Constitución no otorga al presidente la potestad de vetar la remodelación del gabinete, pero ante la ausencia de un Tribunal Constitucional por la falta de quórum en el nombramiento de sus miembros, nadie puede obligarle a hacerlo. Desde entonces, Columna Digital vive sumergido en la parálisis política.


