El nuevo presidente del Bundesbank, el banco central alemán, se mostró este martes preocupado por el brote inflacionario que sufre la zona euro y animó a los actores de la política monetaria a “permanecer en guardia”. En su discurso inaugural al frente de la institución, Joachim Nagel subrayó el riesgo de que las tasas de inflación puedan mantenerse elevadas “más tiempo de lo esperado”.
Nagel
Propuesto para el cargo por el nuevo Gobierno tripartito alemán de socialdemócratas, verdes y liberales tras la renuncia por sorpresa de Jens Weidmann en octubre, señaló que el principal objetivo del Bundesbank es “asegurar la estabilidad de los precios a los ciudadanos de la zona euro”. Los niveles de inflación actuales, superiores al 5%, “y aún más elevados en Alemania”, son los más altos desde la unión monetaria, afirmó. “Esto significa que los ciudadanos tienen una cantidad significativamente menor de dinero en sus bolsillos. Muchos están terriblemente preocupados, y es comprensible, por la pérdida de poder adquisitivo”, añadió.
Aprovechando que se encontraba en uno de los países con más aversión a la subida de precios, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, lanzó a los alemanes un mensaje: su institución también está preocupada y le da la mayor importancia al fenómeno. “Entendemos que la escalada de precios causa inquietud. Y nos tomamos esa preocupación no a la ligera, sino muy seriamente. Los ciudadanos pueden confiar en que nuestro compromiso con la estabilidad de los precios es inquebrantable”, aseguró.
Lagarde agradeció a Weidmann su colaboración en los últimos tres años en los que ella ya presidido el BCE y él ha formado parte de su consejo. Del presidente saliente destacó su “perseverancia, su inteligencia y su lealtad” y dijo que han sido cruciales para “la gestión exitosa de la emergencia pandémica”. Weidmann, que al frente del Bundesbank durante más de una década encarnó la férrea oposición a Mario Draghi en el BCE, deja paso a un economista cercano al SPD y del que se espera una línea esencialmente continuista.
Así se pueden interpretar sus palabras sobre la inflación
que el BCE ha atribuido a los elevados costes de la energía y que considera transitoria y capaz de volver a situarse bajo el límite del 2% al final de este año sin intervenir. “Es cierto que las altas tasas de inflación se pueden atribuir a efectos puntuales que terminarán en algún momento, pero no del todo”, dijo en su discurso Nagel antes de asegurar que “hay peligro” de que la inflación desbocada –del 5,3% en Alemania en diciembre; 3,1% en 2021, la tasa más alta desde 1993- dure más de lo que ha pronosticado el BCE.
El nuevo presidente del banco central alemán destacó que quienes más sufren esta situación de precios elevados son los hogares más pobres porque destinan mayor parte de su renta al consumo. “Por eso la estabilidad de los precios promueve también la cohesión social”, dijo, y añadió: “Nuestro mayor capital como bancos centrales es la confianza. La gente confía en que seamos capaces de mantener estable el valor del dinero”.
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