El Real Madrid ha superado la maldición que parecía haber afectado a sus pívots, avanzando a la final de la Euroliga tras una emocionante victoria sobre el Valencia Basket con un marcador de 90-105. Este triunfo los llevará a enfrentarse mañana contra el Olympiacos, con la meta de conquistar su duodécima Copa de Europa. Sin embargo, el camino no será fácil, ya que el equipo ya se encuentra lidiando con las bajas de Tavares y Len, a las que se ha sumado la reciente lesión de Garuba, quien sufrió una lesión en la pierna izquierda al inicio del último cuarto. Las primeras impresiones apuntan a que la situación podría ser seria, dejando a los madridistas con un plantel aún más reducido.
En su primer partido de Final Four, el Valencia no logró desplegar su mejor versión en un evento crucial. Aunque aprovecharon las ausencias de los altos jugadores rivales para anotar, apenas lograron marcar el paso en el marcador o controlar el ritmo del juego. El dominio del rebote por parte del Madrid fue aplastante, cerrando con 48 rebotes frente a 31 del Valencia, incluyendo 19 rebotes ofensivos. Destacaron en este aspecto Deck y Feliz, sumando ocho rebotes entre ambos, mientras que Hezonja brilló con 25 puntos y siete rebotes en un día decisivo.
Desde el inicio, el Madrid mostró una energía superior, destacando rápidamente con un par de triples mientras el Valencia parecía cómodo en el ataque. Abalde y Hezonja fueron fundamentales, contribuyendo con los primeros 13 puntos del Real. En el primer cuarto, el marcador reflejaba un ajustado 28-26 a favor de los rivales. Sin embargo, en el segundo cuarto, el Real Madrid desató una verdadera tormenta ofensiva, con un impresionante 7 de 12 en triples, alcanzando un descanso con un notable 11 de 19 desde el arco y una ventaja de 11 puntos (43-54).
A medida que avanzó el partido, el Valencia, que había permitido una primera parte récord con 118 puntos en el total, se mantuvo en la contienda gracias a su juego en la zona interior. Mientras el Real Madrid comenzó a fallar en sus lanzamientos de tres, Hezonja continuó sumando, y al final del tercer cuarto, Madrid se mantenía con una ventaja de 70-86.
La lesión de Garuba en el minuto 31 fue un duro golpe para el equipo. El pívot se quedó tendido en el suelo y requirió asistencia para salir del campo, lo que generó inquietud en el banquillo. Aunque el Valencia logró acortar la diferencia a 80-88, no alcanzó para cambiar el rumbo del partido, donde Feliz aseguró el triunfo madridista.
Con el Real Madrid decidido a luchar por su duodécima Eurocopa y enfrentándose a un formidable Olympiacos, la situación se presenta llena de incertidumbre y retos. La ausencia de Tavares, Len y Garuba añade un toque de drama a esta competida final. En un escenario ya complejo, los madridistas deben encontrar la fuerza para superar las adversidades y escribir una nueva página en su rica historia de éxitos.
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