La crisis de vacunación en México ha alcanzado dimensiones alarmantes, especialmente entre la población infantil. Desde 2018 hasta 2024, un periodo marcado por la llamada “austeridad republicana,” millones de niños se quedaron sin las vacunas necesarias para prevenir enfermedades prevenibles. La compra de biológicos sufrió descuidos significativos, con pedidos retrasados desde 2019 y una acumulación de problemas logísticos que han tenido consecuencias devastadoras.
La situación se agrava al considerar que, con el surgimiento de la pandemia de Covid-19, las campañas de vacunación regulares se suspendieron y el miedo a la enfermedad hizo que muchos padres dejaran de llevar a sus hijos a vacunarse. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Asociación Mexicana de Vacunología, la priorización del ahorro económico sobre la salud infantil ha llevado a un colapso en las coberturas de vacunación, que han caído por debajo del 95% recomendado por la OMS, alcanzando niveles alarmantemente bajos.
En 2019, solo con el sarampión, se dejó de vacunar a aproximadamente 1.5 millones de niños de 1 a 6 años. Aunque los problemas comenzaron durante administraciones anteriores, el impacto más severo se ha evidenciado bajo el gobierno actual, con un déficit de 22.5 millones de dosis de triple viral hasta 2024. De estas, entre 5 y 7 millones estaban destinadas solo para la vacuna contra el sarampión. En total, entre 10 y 12 millones de niños han quedado sin vacunas o con esquemas incompletos a lo largo del sexenio.
Mientras que la vacunación entre adultos ha visto un avance significativo, con más de 222 millones de dosis de la vacuna Covid-19 administradas, las carencias en otras áreas siguen siendo preocupantes. Entre 600,000 y 800,000 muertes adicionales se han contabilizado, muchas de las cuales ocurrieron en los primeros dos años de la pandemia. La falta de recursos en el sistema de salud ha sido notable, con una insuficiencia de camas, oxígeno y medicamentos, lo que llevó a una crisis en la atención médica.
El desastre acumulado ha permitido el rebrote de sarampión en el país, con más de 9,000 casos reportados hasta el 11 de febrero de 2026, y 28 muertes, siendo la mayoría de las víctimas niños menores de cinco años. Esta situación crítica pone a México al borde de perder su estatus de país libre de sarampión ante la OPS.
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un desafío monumental, ya que intenta revertir el daño dejado por la falta de atención en políticas de salud anteriores. Aunque la crítica abierta hacia su predecesor está limitada por lealtades políticas, su administración ha iniciado una campaña intensiva de vacunación, habiéndose administrado ya más de 14 millones de dosis. Sin embargo, aún quedan aproximadamente 13 millones de personas sin la protección adecuada.
La urgencia por restaurar las coberturas de vacunación por encima del 95% es crítica; de no lograrse, el país podría enfrentar más brotes de enfermedades evitables y un riesgo creciente para la salud pública. La situación exige una respuesta coordinada y eficaz para salvaguardar el futuro sanitario de la población infantil mexicana, que se encuentra en un momento crucial de su desarrollo.
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