Durante la Guerra Fría, el espionaje y la recolección de información eran herramientas vitales para ambas partes. Por lo tanto, los métodos para obtener información importante se volvieron cada vez más sofisticados y audaces. Uno de los ejemplos más sorprendentes fue el uso de submarinos para interceptar comunicaciones.
En la década de 1970, la Marina sueca construyó dos submarinos llamados “Nacken” y “Sjöormen”. Estos submarinos modernos y avanzados tenían un diseño único que les permitía operar a profundidades extremadamente bajas. Como resultado, fueron elegidos para una importante misión de inteligencia en la que debían interceptar las comunicaciones del Ejército Soviético en el Mar Báltico.
Con el tiempo, los submarinos suecos descubrieron una red de comunicaciones soviéticas que se había mantenido en secreto durante años. Eran capaces de interceptar cientos de mensajes todos los días; desde comunicaciones militares hasta conversaciones personales. El éxito fue tan significativo que la misión se mantuvo en secreto durante décadas.
Sin embargo, no fue hasta 1996 que el pueblo sueco se enteró de la verdadera magnitud de esta operación. La prensa local informó sobre la existencia del VFD, una rama secreta del servicio de inteligencia sueco que había estado operando los submarinos.
Hoy en día, los submarinos “Nacken” y “Sjöormen” son una parte importante de la historia del espionaje en Suecia. Aunque la misión fue un éxito, ha habido controversias sobre la legalidad de la operación y la ética de la recolección de información. Sin embargo, esta historia demuestra la importancia del espionaje durante tiempos de guerra y la audacia de aquellos que se involucran en estas operaciones.
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