La semana pasada se abordó la creciente preocupación sobre los movimientos en Washington, en relación a las afirmaciones del Presidente Donald y altos funcionarios de Estados Unidos que sugieren que hay regiones de México bajo el control de cárteles. Este contexto no parece ser casual, especialmente cuando se considera que la narrativa construida en torno a México, cargada de información y desinformación, crea un clima de inquietud.
En este escenario, es prudente recordar las advertencias del periodista Bob Woodward, quien, al inicio del primer mandato de Trump, señaló que el miedo es una herramienta de poder que el presidente podría no haber utilizado de manera efectiva. Reflexionar sobre esto nos lleva a cuestionar la dirección que podrían tomar las políticas estadounidenses hacia México.
Uno de los temas más alarmantes es el reciente impuesto del 5% sobre las remesas de migrantes mexicanos, incluido en un extenso presupuesto del Gobierno estadounidense. Este impuesto representa una doble tributación que afecta a muchos mexicanos que dependen de estas ayudas para subsistir. Además, la medida perjudica a las familias de estos migrantes, que pertenecen a sectores vulnerables de la sociedad mexicana, y demuestra que las decisiones en el Capitolio parecen priorizar el alivio fiscal para las élites por encima del bienestar de aquellos que envían dinero a sus seres queridos.
En medio de estos desafíos, surge una pregunta crucial sobre el futuro en un mundo cada vez más digitalizado. Recientes análisis han puesto de relieve cómo las plataformas digitales podrían estar propiciando un “tecnofeudalismo”, donde el poder se concentra en manos de unos pocos barones tecnológicos. Esta transformación, enfatizada por la erosión de la privacidad, plantea interrogantes sobre el estado del debate político y la calidad de la conversación pública.
Por otro lado, el clima de violencia no se detiene. Recientemente, la muerte de dos expertos en seguridad en Tlaquepaque, que impartían capacitación a cuerpos policiales, resalta la grave problemática de la seguridad en el país. Este ambiente ha llevado incluso a la cancelación de eventos culturales, como el concierto de Roberto Carlos, bajo el pretexto de la seguridad.
En el ámbito ambiental, la titular de SEMARNAT, Alicia Bárcena, destacó en un encuentro nacional la ambiciosa meta de restaurar 50 sitios deteriorados y reforestar un 50% de los manglares, mostrando que hay esfuerzos que buscan mitigar el impacto ambiental.
Finalmente, se observa que en entidades donde opera la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) existe un notable rezago educativo, lo que sugiere que los desafíos en la educación deben ser abordados con urgencia.
Es claro que la situación actual plantea numerosos retos que requieren atención y soluciones efectivas, tanto a nivel social como político y ambiental, mientras se avanza hacia un futuro incierto y con múltiples frentes abiertos.
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