Al caer la tarde, en la imponente terraza del Museu Es Baluard, en plena fachada marítima de Palma, una mujer se prueba un sombrero y se mira coqueta en el espejo. Es de paja de trigo florentino y está hecho a mano por la artesana Ana Lamata, que tiene su taller en Madrid. La mesa con los sombreros y turbantes cuidadosamente desplegados está rodeada de otros expositores, con vestidos de algodón orgánico colorido, cojines de lanas o bolsos de yute. Forman parte de la muestra de 45 artesanos locales e internacionales que exponen y venden sus productos en el encuentro global de artesanía textil patrimonial XTANT 2021 que se celebra hasta el 26 de junio en Palma y que también ofrece charlas, demostraciones de artesanía y una exposición de tejidos en el cercano Casal Balaguer.
“El textil patrimonial es la forma de tejer de los ancestros, es un lenguaje que mostraba de dónde venías, quién eras y lo que sentías. La Revolución Industrial lo rompió y ahora todo está absorbido por la industria de la moda, que domina el lenguaje y lo controla” explica Kavita Parmar, diseñadora y experta en textil que junto con su socia Marcella Echavarría y la Asociación Contemporánea de Artes y Oficios impulsa este interesante encuentro global. Su proyecto inicial para fomentar la trazabilidad de las prendas de ropa y dar su lugar al artesano derivó en la etiqueta Who made my clothes (Quién hizo mi ropa), que a través de las redes sociales intentó recuperar la humanidad que se había perdido con la industrialización.
Más información
La lejanía de la gran industria, las prendas hechas a mano y los materiales naturales son el alma de la ecléctica muestra. Irene Peukes, diseñadora y artesana, trabaja el calzado y algunas prendas de ropa en su marca Pla. Los zapatos son de yute trenzados con algodón, con suela de caucho natural y fieltro sostenible mientras que las prendas están tejidas a mano en Guatemala. “Intento unir la artesanía del mundo con el saber hacer de Mallorca” cuenta.
Junto a ella, Araceli Iranzo expone los bolsos y carteras hechos de palmito mallorquín, que ella misma recoge, seca y trenza a través de su marca Antic Mallorca. Recoge la tradición abandonada del pueblo de Capdepera, que antes del boom turístico vivía de sacar rendimiento a este material. “Son cestas y bolsos que duran toda la vida, tardas 25 o 30 horas en hacerlos. La calidad es muy superior a lo que viene de otros países, que no tiene que ver ni en color ni consistencia” señala.


