Una nueva perspectiva sobre el arte del ballet está emergiendo en el escenario internacional, impulsada por la innovadora compañía WINNDance. Fundada en Stuttgart por Slava Tutukin y Marijn Rademaker, esta agrupación desafía la noción predominante de que los bailarines deben retirarse al alcanzar los 40 años. Con un elenco compuesto totalmente por danzarines en esta franja etaria, WINNDance celebra la madurez artística y técnica de sus intérpretes.
Su presentación inaugural tuvo lugar en el prestigioso festival Venice Biennale Dance, donde la pieza “Scirocco” se destacó como un evento central. Esta obra fusiona dos trabajos notables: “Death in Venice”, con coreografía de Imre y Marne van Opstal, Omar Román De Jesús y Rainer Behr, y “Bridge of Sighs”, a cargo de John Neumeier, con creativos vestuarios de Boss. De esta manera, la compañía no solo hace una declaración sobre la longevidad en el ámbito de la danza, sino que también reúne a artistas de renombre mundial: Diana Vishneva, Silvia Azzoni y Polina Semionova son solo algunos de los nombres destacados en el elenco.
El nombre WINNDance tiene un significado profundo. “Winn” evoca la pregunta “¿Cuándo, si no ahora?”, inspirada en un proverbio del rabino Hillel y, al mismo tiempo, sugiere la idea de victoria. A sus seguidores se les llama “WINNers”, creando una comunidad de apoyo entre los artistas y su público. La compañía busca no solo mantener a bailarines experimentados en el escenario, sino también dar espacio a nuevas voces y perspectivas en la danza.
Diana Vishneva, una de las figuras más emblemáticas del ballet, quien cumple 50 años en julio, expresó la idea central detrás de WINNDance: la lucha de muchos bailarines experimentados que se sienten en un limbo cuando están en la cúspide de su carrera, ya que las expectativas del ballet moderno favorecen a los jóvenes. La estructura de WINNDance ofrece un ambiente único donde estos bailarines pueden continuar hilando su arte, sin las exhaustivas exigencias que a menudo conlleva un horario tradicional.
Silvia Azzoni, de 52 años, también reflexiona sobre la experiencia de los ensayos y el ambiente de camaradería que se establece entre los bailarines. Con una carrera en el Hamburg Ballet, Silvia señala que la risa y la complicidad se convierten en elementos esenciales del proceso creativo, permitiendo a los bailarines trabajar en armonía y con una sincronización casi instantánea.
La influencia de Alessandra Ferri es notable en la filosofía de WINNDance. Ferri, quien regresó al escenario a los 50 años, ha inspirado a coreógrafos a crear papeles para artistas de su generación, desafiando convenciones y demostrando que la edad puede aportar una riqueza invaluable a la actuación.
Adentrándose en el futuro, WINNDance tiene previsto un tour internacional que se extenderá hasta 2027, llevando “Scirocco” a importantes teatros en Europa y Japón. Las fechas confirmadas incluyen una premiere en Bonn (26-27 de septiembre de 2026) y actuaciones en la Staatsoper de Hamburgo (23-24 de marzo de 2027).
La creación de WINNDance no solo representa una victoria para sus integrantes, sino también un verdadero testimonio de la capacidad del arte para adaptarse y evolucionar con el tiempo. Esta compañía redefine las normas de un mundo que a menudo coloca barreras temporales a la creatividad, mostrando que cada etapa de la vida puede ser un nuevo comienzo lleno de posibilidades.
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