“Este vestido iba a ser muy hollywoodiense”, afirma Jacques Azagury, el diseñador detrás de una de las creaciones más memorables para la Princesa Diana. Es fascinante pensar que el proceso de confección comenzó tres semanas antes del trágico suceso que la llevó a perder la vida. La última prueba del vestido, que tenía un atrevido corte bajo y un diseño pensado para resaltar en la alfombra roja, tuvo lugar menos de una semana antes del fatídico evento. Azagury recuerda vívidamente cómo le quedaba a Diana, destacando su impresionante figura y el impacto que el vestido iba a tener.
El vestido estaba prácticamente terminado; solo faltaban los tirantes, que ahora quedan en su lugar como un símbolo de lo que pudo haber sido. “Esperábamos que regresara para hacer el ajuste final”, dice Azagury con nostalgia, pues ambos sabían lo que ese vestido significaba para ella y cuán emocionada estaba por lucirlo.
Azagury rememora con cariño sus interacciones con Diana, 28 años después de su fallecimiento. Las pruebas de vestuario eran momentos informales y alegres, a menudo llevadas a cabo en su taller en Knightsbridge o, en ocasiones, en el palacio. Interesantemente, nunca diseñó un vestido exclusivamente para ella; en vez de eso, ajustaba elementos como el color, asegurándose de que cada prenda estuviera confeccionada a la perfección, pues sabía que iba a ser inmortalizada por miles de fotógrafos. Este detalle fue siempre una prioridad para la princesa, quien tenía plena confianza en su capacidad de crear piezas icónicas.
La relación entre Azagury y Diana se desarrolló durante una década. Él atestigua su evolución de una figura más tímida a una mujer decidida, llena de seguridad y confianza. “La transformación era notable”, menciona, refiriéndose a cómo la misma actitud de Diana se reflejaba en las prendas que elegía. Ella pasó de ser un icono de elegancia recatada a deslumbrar con atuendos que exudaban autenticidad y empoderamiento.
En los días que precedieron a su muerte, Azagury tuvo una breve conversación telefónica con Diana. Recuerda a la perfección su última prueba, un momento festivo y ligero, con Diana todavía con el cabello desordenado a las 11 de la mañana, algo inusual en ella. En esta prueba, Diana mencionó que el fotógrafo Mario Testino le había enseñado a desfilar, lo que le llevó a hacer una pequeña pasarela en el vestido, una anécdota que encierra la calidez y diversión que compartían.
La vida y el legado de la Princesa Diana continúan siendo recordados, no solo por sus acciones y compromiso con diversas causas, sino también por su estilo inconfundible y la elegancia con la que enfrentaba la admiración pública. Cada vestido, cada momento compartido con sus diseñadores, llevó consigo la esencia de una mujer que, aunque ya no está presente, sigue inspirando a nuevas generaciones.
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