Las unidades de cuidados intensivos (UCI) pediátricas regresan con los temas de los virus respiratorio sincitial, que causa la mayoría de las bronquiolitis en los niños más pequeños, ha vuelto a hacer acto de presencia por la llegada del invierno. La circulación de este microorganismo está al alza y, con ella, el auge de infecciones respiratorias que copan las unidades pediátricas de los hospitales.
Un estudio europeo publicado la semana pasada en The Lancet Respiratory Medicine calculaba que uno de cada 56 bebés sanos nacidos a término (no prematuros) que sufre una infección por el virus respiratorio sincitial (VRS) acaba ingresado en el hospital. Los autores sugieren que vacunar a embarazadas o lactantes en el primer año de vida podría reducir la carga sanitaria al evitar los efectos más agresivos de este virus.
El VRS es la pandemia de los niños: más de 100.000 menores de cinco años fallecieron en 2019 por infecciones respiratorias asociadas a este virus, el 97% en países de ingresos medios o bajos, según un estudio publicado en The Lancet. Ese año, hubo 33 millones de cuadros respiratorios vinculados al VRS en el mundo y 3,6 millones de ingresos hospitalarios por esta causa.
La comunidad científica sabe perfectamente que el VRS es una de las principales causas de hospitalización entre los lactantes, pero desconocía la carga de atención médica real y precisa que implica este virus en los bebés sanos. Para aclararlo, un grupo de investigadores europeos reclutaron a más de 9.000 bebés sanos nacidos a término entre el 1 de julio de 2017 y el 31 de julio de 2020, y procedentes de cinco territorios europeos (España, Finlandia, Inglaterra, Escocia y los Países Bajos). Los siguieron durante un año, revisando minuciosamente su historia clínica y su interacción con el sistema sanitario para reportar cualquier entrada a causa del VRS. Y, además, en un subgrupo de un millar de niños, cada vez que tenían algún tipo de sintomatología respiratoria, los padres la comunicaban de forma activa, se le tomaba muestras y se analizaban en busca del VRS.
Las conclusiones, publicadas en The Lancet Respiratory Medicine, señalan que una cuarta parte de los lactantes experimentó una infección respiratoria asociada al VRS y, de ellos, la mitad fueron atendidos médicamente. Para Federico Martinón-Torres, jefe de Pediatría del Hospital Clínico de Santiago y coautor de estudio, el impacto del VRS es muy elevado: “Es muchísimo. De todos los recién nacidos sanos, en un año, el 14% va a necesitar atención médica por VRS. En números absolutos, eso es mucho y explica que los hospitales se llenen”.
La incidencia de hospitalizaciones por el VRS en el primer año de vida fue del 1,8% aunque hubo variaciones entre países (en España, fue del 2,5%) y también por meses —entre los nacidos en otoño fue mayor—. De los niños ingresados, el 5,5% requirió hospitalización en cuidados intensivos. “Lo de los países no es particularmente relevante porque puede deberse a la mayor o menor accesibilidad al pediatra o a los criterios de ingreso. Lo del mes de nacimiento es porque si naces durante la temporada en que circula el virus, tienes más riesgo”, apunta.
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