El índice de explosividad volcánica (VEI por sus siglas en inglés) es un término muy repetido desde que un informe científico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias declarara al volcán de Cumbre Vieja como categoría 2. Este marcador permite comparar las erupciones de distinto tamaño y explosividad, según explica Joan Marti, director de Geociencias Barcelona del CSIC. El investigador detalla que se trata de una escala logarítmica, que oscila entre 0 para erupciones no explosivas y 8 para las erupciones explosivas más grandes identificadas en el registro geológico.
Conforme se sube en esta escala las erupciones tienen cada vez menos frecuencia. A partir de 5, la periodicidad entre ellos asciende a más de un centenar de años. Para calcular el VEI es necesario, según explica Marti, medir dos parámetros: la intensidad y la magnitud. La intensidad es “la cantidad de magma que se expulsa por unidad de tiempo y se mide en la altura de la columna eruptiva”. Esto es directamente proporcional a la capacidad explosiva de la erupción. La magnitud, en cambio, contabiliza el total de material expulsado y se expresa en kilómetros cúbicos.
Este índice está siendo criticado por algunos de los expertos. Incluso hay cierta tendencia a pedir la revisión del parámetro de la magnitud, asegura el científico del CSIC. Mientras que la intensidad sí que permite medir en valor real, en la magnitud los resultados no son tan precisos: “La cuestión del volumen total arrojado no sirve para aquellos volcanes pequeños en cuanto a explosividad, pero que arrojan mucho magma, el cual puede tener pocos gases, por ejemplo”. Una representación de esto serían las explosiones hawaianas, que se encuentran en el índice de explosividad volcánica menor.
Estas son erupciones muy grandes en cuanto al volumen del material arrojado y se le da una explosividad muy baja, a pesar de que dicho volumen es muy alto. “Ahí el parámetro que realmente tenemos en cuenta es el de la altura de la columna. Entre 0 y 2 esa correspondencia de volumen no es tan exacta”, concreta. Sin embargo, esto no ocurre a partir de 3 y hasta llegar a 8, donde sí que hay una relación directa entre la cantidad de material expulsado y la explosividad.
El investigador comenta algunos ejemplos de volcanes de distinta explosividad volcánica:
VEI 0: Volcán Kilauea en 1975
Es el volcán más activo de Hawái. El 29 de noviembre de 1975, tras un terremoto severo (el más grande desde 1868) la lava brotó durante un breve periodo de tiempo y sin provocar mayores problemas. La gran mayoría de las erupciones del Kilauea tiene el menor índice de explosividad volcánica.

VEI 1: Volcán Masaya en 2008
Es uno de los volcanes más activos de Nicaragua. El 29 de abril de 2008 sufrió una erupción de gases y cenizas en cantidades moderadas. Esta expulsión de cenizas y de vapor se repitió en junio, y a partir de agosto en el resto de meses del año, formando columnas oscuras.

VEI 2: Volcán Cumbre Vieja en 2021
El domingo 19 de septiembre de 2021 erupcionó el volcán situado en la isla de La Palma. Desde entonces la lava ya cubre más de 680 hectáreas y cuenta con un perímetro de 36,24 kilómetros. Actualmente sigue en plena actividad y ha obligado a restringir el espacio aéreo en varias ocasiones.

VEI 3: Volcán Nevado del Ruiz en 1985
Forma parte, junto con los volcanes Santa Isabel y de Tolima, del Parque Nacional Natural de los Nevados. El 13 de noviembre de 1985 se produjo una erupción de índice de explosividad 3 que fue la más mortífera de América del Sur con unos 25.000 fallecidos.

VEI 4: Volcán Eyjafjallajökull en 2010
Su nombre significa el glaciar en la montaña de la isla. El 14 de abril de 2010 se produjo la mayor erupción del Eyjafjallajökull. Esta ha sido la primera y única vez que el volcán a alcanzado el 4 en el VEI. La nube de cenizas creada obligó a la cancelación de más de 5.000 vuelos en Europa.

VEI 5: Monte Santa Helena en 1980
Tras dos meses de terremotos y explosiones pequeñas, el 18 de mayo de 1980, el monte Santa Helena erupcionó provocando el mayor desastre volcánico en Estados Unidos. En esta catástrofe murieron 57 personas, incluido un científico que estaba estudiando este fenómeno.

VEI 6: Volcán Pinatuvo en 1991
El 15 de junio de 1991, tras meses de terremotos, el volcán erupcionó con una gran magnitud. Tal fue así que se eliminó tanto magma y roca de la parte de debajo del volcán que su cumbre se derrumbó y se creó una ladera de 2’5 kilómetros de ancho. Este desastre natural dejó más de 850 fallecidos.

VEI 7: Volcán Tambora en 1815
Del 10 al 11 de abril de 1815 erupcionó el Tambora causando la desaparición inmediata de 10.000 personas. A esta cifra hay que sumarle 50.000 personas más que fallecieron por las consecuencias de este volcán. También tuvo grandes efectos climáticos, con temperaturas especialmente gélidas en Europa y noreste de EE UU durante 1816.

VEI 8: Volcán Toba hace 74.000 años
Hace 74.000 años aproximadamente se dio la erupción más grande conocida desde el Pleistoceno. Este volcán expulsó alrededor de 2.500 kilómetros cúbicos de ceniza y lava. Estas cenizas se han identificado en Tanzania, a más de 7.000 kilómetros de distancia. Las consecuencias climáticas siguen siendo objeto de debate actualmente.


